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El peronismo tucumano coquetea con un quiebre definitivo. Mientras Osvaldo Jaldo trabaja para consolidar su proyecto reeleccionista y exhibe una creciente sintonía con la Casa Rosada, Juan Manzur ya da por descontado que no habrá acuerdo posible dentro del oficialismo y se prepara para competir por afuera. De hecho, en el entorno del senador aseguran que si las elecciones fueran hoy, ya tienen siete partidos en condiciones de competir y candidatos para cubrir cada una de las 93 comunas rurales y los 19 municipios.
La decisión, advierten en el manzurismo, ya no depende de negociaciones futuras ni de eventuales gestos de acercamiento. "Ellos ya se repartieron los lugares. ¿Dónde entramos nosotros?", resume uno de los dirigentes que participa de las conversaciones. La sensación en el armado del ex gobernador es que fueron excluidos y, por lo tanto, habilitados a buscar alternativas.
¿Hay puntos en común con la entusiasta candidatura de José Alperovich en 2019 por fuera del peronismo para enfrentar a la fórmula Manzur-Jaldo? Muy pocos. A diferencia del condenado ex hombre fuerte de Tucumán, el médico no prepara un regreso triunfal. Al menos en sus dichos, el objetivo declarado no es la victoria, sino el desgaste. Enojado por lo que considera un desplante innecesario, sólo persigue restarle votos a Jaldo y poner en riesgo su reelección, sabiendo que lo poco o mucho que pueda -eventualmente- construir no le alcanzará para ganar.
En las reuniones que realiza ahora de manera habitual, el manzurismo busca explotar en la afinidad de Jaldo con Milei una oportunidad política. Las charlas giran en torno de las "banderas del peronismo", por eso el senador no tiene empacho en presentar a su ex aliado como una extensión política del mileísmo en Tucumán. "Es una colectora de Milei", repite.
La acusación se apoya en el acompañamiento que el oficialismo provincial brindó a buena parte de las iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional en el Congreso. "Cuando en 2017 nosotros le dimos los votos a (Mauricio) Macri para la reforma previsional, lo hicimos a cambio de que nos quitara de encima la deuda con el Ciadi. Y todos sabían que era por eso. Si no lo hacía, yo tenía que entregar las llaves de la provincia por esa deuda", comparó el ex gobernador en una charla con dirigentes. Hizo referencia a que, en 2018, el Gobierno nacional del PRO le pesificó a Tucumán el pasivo en dólares por la estatización de Aguas del Aconquija. A contramano, contrasta el senador kirchnerista, aún no se sabe qué obtuvo Jaldo a cambio de que el bloque Independencia acompañara a Milei. "Quedamos del lado de Manuel Adorni", chicaneó en un encuentro reciente, en alusión a que Javier Noguera, Gladys Medina y Elia Fernández de Mansilla no dieron quórum en la sesión en la que se iba a avanzar con un pedido de interpelación en contra del renunciado jefe de Gabinete.
En suma, en el manzurismo creen que existe un sector del peronismo desencantado con la relación construida por Jaldo con la Casa Rosada y que ese espacio podría transformarse en una base electoral propia. A eso apuestan, o al menos eso dicen.
Por el contrario, en la Casa de Gobierno aseguran que Manzur y quienes lo acompañan están enojados "porque se quedaron afuera de todo". La primera conclusión de esta respuesta es que la búsqueda de la unidad no es una prioridad. Aún más, hasta se percibe cierto goce ante la posibilidad de que el manzurismo sufra una exclusión que lo lleve a perder el poco espacio de poder que conserva.
Los jaldistas más compenetrados con el pensamiento del gobernador insisten en que su jefe político no está dispuesto a ceder porque siente que está en condiciones de ganar sin el aporte de ellos. Sustentan su posición en la proyección que realizan sobre la oposición, respecto de la cual observan una fragmentación que favorecerá las chances de reelección del oficialismo.
Respecto de la comparación entre lo obtenido por el apoyo manzurista a la reforma jubilatoria (con Pablo Yedlin en aquel momento) y lo recogido hasta aquí por el jaldismo, enumeran varios puntos. Enrostran que Manzur dejó a Tucumán como la segunda provincia con mayor volumen de deuda tomada con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo del Interior, y que al comienzo del mandato lograron refinanciar casi $ 80.000 millones en acuerdo con la Nación. Luego, pasan lista de la cesión de los convenios de obras habitacionales, como el Procrear, y el éxito de las gestiones para remodelar el aeropuerto Benjamín Matienzo, ampliar líneas de alta tensión hacia el sur y comenzar finalmente con el postergado acueducto de Vipos. Y en materia financiera, destacan los adelantos de coparticipación de este año para sortear la caída en los ingresos y el podio en las provincias con mayor cantidad de Aportes del Tesoro Nacional conseguidos.
Como se ve, hay tantos argumentos como facturas que se pasan, de un lado y de otro.
¿Qué hará Rossana Chahla?
La intendenta de San Miguel de Tucumán ratificó esta semana su respaldo explícito a la reelección de Jaldo. Lo hizo cuando le preguntaron si apoyaría al actual gobernador o a su ex jefe político en una hipotética contienda. Sin embargo, sobre su propio futuro electoral, Chahla evita pronunciarse.
Es curioso porque mientras en el manzurismo tienen expectativas diferentes respecto de sus discípulos. Confían en la jefa municipal, pero ya no en el vicegobernador, Miguel Acevedo. En efecto, le achacan al presidente de la Cámara un tempranero alineamiento con el jaldismo.
A pesar de los dichos de Chahla, en el manzurismo no se resignan. Y ahí hay un punto de coincidencia con el entorno del diputado Carlos Cisneros, otro de los peronistas enfrentados a Jaldo. Mientras los pocos manzuristas públicos hablan de un compromiso político asumido por la intendenta y sostienen que hacia fin de año podrían producirse movimientos, los cisneristas que conocen a la intendenta advierten que hoy tiene más ganas de no buscar la reelección que de candidatearse nuevamente.
Un dato de color respecto de este punto: tanto Manzur como Cisneros repiten que no hablan entre ellos desde hace varios meses, más allá de algunos saludos en algunos encuentros casuales.
Jaldo, en cambio, no parece tener dudas. En el primer piso de la Casa de Gobierno se ríen respecto de quienes todavía imaginan a la intendenta alejándose de su armado político. "Deliran porque se están quedando afuera de todo", replican.
En el medio, el silencio de Chahla sobre su destino personal alimenta el morbo. En cambio, sus posicionamientos públicos respecto de la interna entre Jaldo y Manzur la alejan de una eventual marcha atrás. O al menos dificultan la justificación de ese hipotético cambio tan brusco.
¿La exportación de los acoples?
Mientras tanto, el mileísmo apretó el acelerador con su intento de reforma electoral y sumó ahora la posibilidad de habilitar listas legislativas colectoras para atraer radicales y macristas, que carecen de una figura candidateable a Presidente. Esto permitiría licuar internas provinciales y que extrapartidarios a La Libertad Avanza puedan colgarse de la postulación de Milei con candidaturas legislativas nacionales. A cambio, lógicamente, deberían acompañar la eliminación o suspensión de las PASO. Jaldo, por lo pronto, se apuró esta semana en reiterar que no avala una supresión de las Primarias.
Es indudable que el Gobierno nacional intenta superar el traumático primer semestre y la reforma política se convirtió en su principal ambición. En ese marco, se habla de que Diego Santilli y Karina Milei buscarán usar la ceremonia del 9 de Julio con los gobernadores para condicionarlos a acompañar la eliminación de las PASO o la reintroducción de las listas múltiples, que los tucumanos conocemos con el nombre de acoples. La escena de Milei con los jefes provinciales busca repetir, dos años después, la foto del Pacto de Mayo firmado en la misma provincia.
Desde La Libertad Avanza Tucumán, en tanto, descartan que el mecanismo de las colectoras llegue a aplicarse en la provincia. Sostienen que la herramienta apunta a distritos de alto caudal electoral donde el PRO y la UCR pueden restarle votos al mileísmo -mencionan los casos de Córdoba, Buenos Aires y Mendoza-, pero que en Tucumán esas facciones no tienen peso representativo a nivel nacional.
En el entorno de Lisandro Catalán, en tanto, afirman que se prefiere sostener un perfil lo más "puro" posible en las provincias donde el desprendimiento de figuras como Mariano Campero no compromete la reelección presidencial, evitando así negociaciones por bancas. Aún más, insisten con desafiar el poderío electoral del diputado radical. Esta semana, instalaron la idea de que ya está resuelta la candidatura de Federico Pelli a la intendencia de Yerba Buena, con aval de la mesa política provincial y de las autoridades nacionales del espacio.
Es imposible separar esta movida con el enojo expresado por Campero hacia Catalán. El radical con peluca elevó el tono de la pulseada y chicaneó al ex ministro del Interior en El Matutino (El Ocho TV) con su sueldo en "petrodólares" como director de YPF. De paso, lo responsabilizó ante cualquier fractura de la oposición libertaria en Tucumán. Alrededor de Catalán sostienen que las posiciones con el yerbabuenense son irreconciliables.
Por ahora, la política provincial se rige bajo la lógica de las especulaciones. Sin embargo, el adelantamiento del calendario electoral dará paso al momento de las definiciones. El margen de maniobra y de tensión se achica, y los errores se pagarán en las urnas en mayo de 2027.