
Más de 27 millones de ciudadanos participaron en el balotaje para elegir al próximo mandatario, manteniendo una expectativa creciente a medida que los datos de las consultoras y los resultados oficiales ofrecían lecturas divergentes sobre el desenlace de la contienda.
El proceso comenzó con una ligera ventaja para Keiko Fujimori según los primeros sondeos a boca de urna, aunque con una diferencia tan reducida que los analistas la catalogaron rápidamente como empate técnico. Con el correr de las horas, la tendencia de las consultoras Datum e Ipsos mostró un leve giro a favor de Roberto Sánchez, quien alcanzó valores del 50,14% y 50,3% respectivamente en sus proyecciones de conteo rápido.
No obstante, los datos oficiales del organismo electoral presentaron una imagen distinta durante la madrugada argentina al alcanzar el 50% de las mesas escrutadas. En ese corte parcial, Keiko Fujimori, representante de Fuerza Popular, lideraba con el 52,71%, mientras que Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se posicionaba con el 47,28%, manteniendo la incertidumbre sobre el resultado definitivo del balotaje.
Ante la disparidad entre los conteos rápidos y la carga oficial de actas, Roberto Sánchez instó a sus seguidores a mantener la calma y aguardar el escrutinio final, enfatizando que nadie puede declararse ganador o perdedor en esta instancia. El candidato recordó que, en procesos electorales previos, las encuestas a boca de urna han subestimado los resultados finales, por lo que reafirmó que el proceso decisivo se desarrolla ahora en la tabulación de los votos.
Desde el búnker de Fuerza Popular, Luis Galarreta también hizo un llamado a la prudencia y a la vigilancia constante del proceso. El vicepresidente del partido enfatizó que la elección aún no ha concluido y subrayó la importancia del trabajo de los personeros para asegurar la transparencia y la defensa de cada sufragio en las mesas escrutadas, mientras el país aguarda el anuncio oficial definitivo.