
El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) lanzó en la jornada de ayer la “Operación Muro”, un despliegue masivo y simultáneo diseñado para blindar los accesos territoriales que conectan con la provincia de Buenos Aires.
El operativo, calificado como un despliegue “relámpago”, cubrió 24 kilómetros a lo largo de la avenida General Paz y la frontera del Riachuelo, abarcando 27 pasos peatonales, 48 vehiculares y 16 puntos estratégicos.
Durante la supervisión en el Anillo Digital Sur, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, vinculó esta medida con su visión política de seguridad: “Estamos construyendo un muro de control al desgobierno de Axel Kicillof y la provincia de Buenos Aires, donde la seguridad no es prioridad, y para nosotros sí lo es”.
Esta acción se suma a declaraciones previas del mandatario, quien había definido a su gestión como un “muro contra la barbarie” ante lo que describió como “caos y desorden” del otro lado del límite jurisdiccional.
El operativo movilizó recursos de la Policía de la CABA, incluyendo patrulleros, cuerpos motorizados, drones, helicópteros y la división de canes K9, junto con áreas de Tránsito y Emergencias.
A partir de las 19 horas, las fuerzas realizaron controles sorpresivos centrados en motos con dos ocupantes, transporte público y de carga, y rodados con vidrios polarizados sin habilitación, bajo la premisa de que “si vienen de la provincia de Buenos Aires los vamos a ir a buscar”.
Esta iniciativa se apoya en el Anillo Digital, una infraestructura que supervisa diariamente más de tres millones de dominios mediante 814 pórticos lectores de patentes.
Según informaron fuentes oficiales, la estrategia busca profundizar la caída de las tasas de criminalidad en la Ciudad, complementando las acciones de saturación diarias y despliegues previos, como la denominada “Operación Tormenta Negra” ejecutada el mes pasado en barrios vulnerables.