
Bahía Blanca consolida su perfil como uno de los principales polos de inversión vinculados al agro argentino. A la reciente confirmación de una nueva planta de procesamiento de soja y girasol por parte de Louis Dreyfus Company (LDC), ahora se suma el anuncio de Pampa Energía, que destinará U$S 2.700 millones para construir una planta de urea que promete convertirse en una de las más grandes del mundo.
El proyecto representa un fuerte impulso para la producción nacional de fertilizantes y está directamente ligado al crecimiento de Vaca Muerta. El gas natural, materia prima esencial para fabricar urea, permitirá transformar parte del aumento previsto en la producción gasífera en un insumo estratégico para el agro, agregando valor dentro del país en lugar de exportar únicamente el recurso energético.
La futura planta tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas de urea por año, contará con dos líneas de producción de 6.000 toneladas diarias, una planta de amoníaco, silos de almacenamiento y sistemas de carga para camiones y buques. El complejo ocupará unas 80 hectáreas dentro del puerto de Bahía Blanca y estará conectado de manera directa con los gasoductos provenientes de Vaca Muerta, una ventaja logística clave para su operación.
De concretarse en los plazos previstos, la fábrica comenzará a operar hacia fines de 2029 y generará alrededor de 300 empleos directos y permanentes. Además, se estima que tendrá un impacto económico cercano a U$S 1.000 millones para el país gracias al incremento de las exportaciones y a la sustitución de importaciones de fertilizantes.
La iniciativa cobra especial relevancia para el sector agropecuario porque Argentina consume cerca de seis millones de toneladas de urea al año, mientras que la producción local apenas cubre una parte de esa demanda. Actualmente, la planta de Profertil, también ubicada en Bahía Blanca y recientemente adquirida en un 90% por Adecoagro y en un 10% por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), aporta alrededor de 1,3 millones de toneladas anuales y también analiza ampliar su capacidad.
El principal destino de las exportaciones de la nueva planta será Brasil, un mercado que importa entre siete y ocho millones de toneladas de urea cada año. Para avanzar con el proyecto, Pampa Energía buscará incorporarlo al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de acceder a los beneficios previstos para este tipo de desarrollos de gran escala.
Al presentar la inversión, el presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, destacó la importancia estratégica del proyecto para el país. "Es la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa y la más grande que emprendemos en años", afirmó. Además, sostuvo que la planta permitirá reducir la dependencia de fertilizantes importados, generar divisas y "conectar el gas de Vaca Muerta con uno de los sectores más importantes de la economía argentina, como es el campo", fortaleciendo la competitividad de la producción agropecuaria nacional.