
En cualquier otro momento, el almuerzo de ayer entre los tres referentes institucionales más fuertes que tiene el peronismo en Tucumán hubiese sido más distendido. Sin embargo, todo lo que se había generado alrededor de esa cumbre potenció el morbo. Especulaciones en torno a las candidaturas para 2027, la primera denuncia penal en contra de la gestión de Rossana Chahla y las internas irresueltas dentro del peronismo crearon un clima previo de tensión dentro del oficialismo.
De hecho, el largo encuentro de este martes en la sede de la Intendencia fue un correlato de todo lo que se había hablado en los días anteriores. A lo largo de la comida a solas que mantuvieron la anfitriona, Osvaldo Jaldo y Miguel Acevedo hubo momentos de tensión, otros de relajo y mucho de ordenar el mensaje hacia afuera. Hacia el público, en general, pero fundamentalmente hacia el seno del Partido Justicialista.
No en vano, poco antes de que pasaran a la etapa “importante” de la reunión, Jaldo avisó ante los periodistas. “En el Poder Ejecutivo provincial quien conduce y toma las decisiones es Osvaldo Jaldo”, afirmó el gobernador. Y enseguida reforzó: “El que no lo entiende se va a ver afuera”.
Ese fue el preludio con el cual los tres popes pasaron al salón principal de la Intendencia. Allí los esperaba ya una mesa preparada con diferentes productos árabes. Niños envueltos, tripas rellenas, quipe cocido y puré de garbanzo fue el menú escogido por Chahla. De postre, masas árabes y café.

A lo largo de la comida, hubo momentos de rostros adustos. Quizá el más evidente fue el lapso durante el cual la jefa municipal se refirió a la denuncia que el alfarismo interpuso contra funcionarios de su gestión, por la presunta contratación irregular de cooperativas. La ex ministra de Salud explicitó los procedimientos administrativos seguidos en el municipio, en pos de exhibir transparencia y de llevar tranquilidad a sus invitados. “Está todo impecable”, repitió. Sin embargo, la tranquilidad que dijo sentir desde lo judicial contrastó con el malestar y el golpe político que significó para ella el embate público.
Jaldo y Acevedo, con firmeza, le transmitieron su confianza y su respaldo en busca de brindarle tranquilidad.
Que la jefa municipal haya planteado este tema en esa mesa no es un dato menor, porque exterioriza la molestia que le genera. En particular, porque un sector del espacio ligado a ella interpreta que el padrino político del ex intendente Germán Alfaro es el propio gobernador, con lo cual cuesta asimilar que el líder del Partido por la Justicia Social avance de manera independiente -o sin consultar- con una denuncia de esa naturaleza. De hecho, en la charla también surgió que el mandatario mantiene diálogo directo con la senadora Beatriz Ávila, esposa del ex intendente.
Quizá a modo de anécdota quede la foto de los actos centrales por el 25 de Mayo. El protocolo oficial quiso que la intendenta y su esposo Marcelo San Pedro sean ubicados justo al lado de la legisladora nacional sobre las escalinatas de la Casa de Gobierno. Un momento que, para muchos de los presentes, generó incomodidad recíproca.

Al margen del asunto municipal, la cumbre sirvió para que Jaldo, Acevedo y Chahla ratificaran la necesidad de trabajar en conjunto, aclararan algunos malos entendidos y acordaran mantener la unidad y el foco puesto en la gestión. Según pudo constatar Tendencia de Noticias, tampoco se habló de candidaturas. Sí, en tanto, que los tres deben bregar para que el ruido interno dentro del peronismo no termine por afectarlos ni por generar divisiones entre ellos. En uno de esos tramos, la intendenta también aclaró con énfasis sobre el poder en la Municipalidad: “las decisiones las tomo yo”.
Su aseveración tampoco suena casual, luego de haber echado al subsecretario de Gobierno, Alejandro Sangenis, por haber criticado en televisión al ministro del Interior, Darío Monteros.
Como complemento, en el almuerzo se repitió una frase que Jaldo ya dijo en público: “en el peronismo no sobra nadie”. Por eso, coincidieron, lo peor que podría pasar para la continuidad del proyecto político es que primara la desconfianza dentro del trípode de conducción. Este diálogo, además, se dio justo un día después del casamiento del hijo del diputado Pablo Yedlin, evento al que asistió la intendenta Chahla.
En un salón de Yerba Buena, el domingo por la noche, coincidieron el disidente Yedlin, la jefa municipal, el senador Juan Manzur y el legislador Christian Rodríguez, entre otros. Aunque no hubo margen para profundizar demasiado, sí hubo sobremesa sobre la realidad política del país, la relación de Jaldo con Milei y el futuro del peronismo en Tucumán. ¿Y Acevedo? El vice también estaba invitado, pero no pudo asistir porque no se encontraba en la provincia. Este asunto fue, también, parte de las conversaciones durante este almuerzo en la Municipalidad.
Poco después de las 16, los tres salieron de la sede de 9 de Julio y Lavalle. El inédito almuerzo sirvió para extender la tregua con la mirada en 2027 y, particularmente, para fortalecer la figura de la intendenta Chahla luego de una semana complicada. “Vamos a trabajar para la unidad del peronismo”, reiteró Jaldo.