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INDUSTRIA Y MEMORIA

Monteros inaugurará un museo azucarero al cumplirse 60 años del cierre de los ingenios

El espacio exhibirá el primer ingenio que funcionó en Tucumán y contará con propuestas interactivas para conocer su historia.

PorTendencia de noticias
31 may, 2026 07:05 p. m. Actualizado: 31 may, 2026 07:05 p. m. AR
Monteros inaugurará un museo azucarero al cumplirse 60 años del cierre de los ingenios

Tucumán se prepara para recordar este año uno de los episodios más dolorosos de su historia reciente, una decisión que transformó para siempre la vida de los pueblos azucareros. El próximo 22 de agosto se cumplirán 60 años del decreto mediante el cual la dictadura de Juan Carlos Onganía ordenó el cierre de 11 de los 27 ingenios que funcionaban en la provincia. En ese contexto, Monteros avanza con un proyecto que busca preservar la memoria de la actividad azucarera: la inauguración de un museo dedicado a la caña de azúcar.


La iniciativa fue anunciada por el legislador Francisco Serra durante el acto de inicio de zafra del ingenio Ñuñorco. Allí confirmó que la Municipalidad de Monteros adquirió el primer ingenio que existió en Tucumán y que actualmente se encuentra en la Escuela de Arte Popular de la ciudad.


“La Municipalidad de Monteros ha adquirido el primer ingenio que hubo en la provincia de Tucumán. Lo tenemos acá en nuestra Escuela de Arte Popular. Si Dios quiere el 22 de agosto lo estamos inaugurando en una fecha muy especial”, señaló Serra.


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Franciso Serra durante la apertura de zafra en el ingenio Ñuñorco.


El futuro museo buscará rescatar la historia de una pieza clave en el desarrollo de la industria azucarera tucumana. En 1859, el empresario Baltazar Aguirre se asoció con el general Justo José de Urquiza para incorporar tecnología que permitiera modernizar la producción. El proyecto contempló la importación desde Europa de un trapiche de hierro que reemplazaría a los tradicionales trapiches de madera utilizados hasta entonces.


La llegada de aquella maquinaria representó una verdadera hazaña para la época. Las piezas fueron trasladadas en carretas por caminos precarios y, una vez en Tucumán, los ingenieros franceses Luis Dode y Julio Delacroix tuvieron a su cargo el ensamblaje del complejo industrial.


Sin embargo, la puesta en marcha enfrentó dificultades inesperadas. La escasez de agua obligó a construir una acequia para abastecer al ingenio y permitir el funcionamiento de los nuevos trapiches. Pese al esfuerzo y a las inversiones realizadas, el emprendimiento no alcanzó los resultados esperados y terminó cerrando sus puertas. Su emblemática chimenea permaneció en pie hasta 1960, en la intersección de las actuales calles San Lorenzo y Baltazar Aguirre.


Según adelantó Serra, el museo tendrá un formato interactivo y permitirá a los visitantes conocer tanto la historia como el funcionamiento de aquella maquinaria pionera. “No sólo vamos a conocer el primer ingenio en nuestra provincia, sino también cómo funciona. La verdad que nos llena de orgullo y de satisfacción”, afirmó el legislador.


El proyecto impulsado por Aguirre no logró consolidarse como emprendimiento productivo, pero dejó una huella profunda en la historia provincial. Aquella apuesta por incorporar tecnología de avanzada anticipó el proceso de modernización que décadas después revolucionaría a la agroindustria azucarera. Con el ferrocarril llegaron nuevas maquinarias, aumentó la capacidad de producción y los ingenios tucumanos iniciaron una etapa de crecimiento que definiría el perfil económico de la provincia. En ese sentido, el primer ingenio moderno fue mucho más que una fábrica: fue el punto de partida de una transformación que cambió para siempre la historia del azúcar en Tucumán.

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