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El cierre de 11 ingenios azucareros entre 1966 y 1968 dejó una profunda herida en Tucumán. Miles de trabajadores perdieron sus empleos, numerosas familias debieron abandonar la provincia y pueblos enteros vieron desaparecer la actividad económica alrededor de la cual habían construido su vida. A seis décadas de aquellos acontecimientos, el Senado de la Nación fue escenario de un homenaje destinado a recuperar la memoria de una de las crisis sociales y productivas más importantes de la historia provincial.
La actividad se desarrolló este lunes en el auditorio Emar Acosta del Congreso Nacional y estuvo encabezada por la senadora tucumana Sandra Mendoza. El encuentro reunió a representantes institucionales, realizadores audiovisuales y familiares de protagonistas de aquella etapa. La convocatoria buscó rendir homenaje a los trabajadores de la industria azucarera y recordar las consecuencias que tuvo el cierre de las fábricas sobre las comunidades del interior tucumano.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación de "Historia de un colapso", la serie documental que aborda el desarrollo de la actividad azucarera, el proceso de cierre de los ingenios y las huellas que dejó aquella transformación. Dos de los realizaron, Ignacio Sánchez y Claudia Herrera, estuvieron presentes y participaron de la presentación junto a Mendoza y Enrique Salvatierra, representante oficial de la Casa de Tucumán en la Ciudad de Buenos Aires. La propuesta se complementó con una muestra fotográfica organizada por la Casa de Tucumán, que permitió recuperar imágenes de ese período.
Una crisis que transformó la provincia
Para comprender la magnitud de lo ocurrido hay que remontarse a 1966, cuando la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía puso en marcha una política de intervención y reestructuración de la industria azucarera tucumana. Entre ese año y 1968 cerraron 11 de los 27 ingenios que funcionaban en la provincia. Según los datos históricos consignados en el comunicado, el proceso provocó la pérdida de alrededor de 50.000 puestos de trabajo y empujó a casi 200.000 tucumanos a emigrar en busca de nuevas oportunidades laborales.

Las consecuencias fueron mucho más allá de las fábricas. En numerosas localidades, los ingenios constituían el principal sostén económico y organizaban buena parte de la vida social. Su desaparición afectó tanto a los trabajadores industriales como a las familias vinculadas al cultivo de caña, al comercio y a los servicios. La pérdida de empleos, la migración y el deterioro de las economías locales modificaron profundamente la estructura social de Tucumán. Por la trascendencia de aquellos acontecimientos, desde 2021 se conmemora el Día Nacional del Desagravio al Pueblo Tucumano, una fecha destinada a mantener viva la memoria de las consecuencias de esa política.
Durante su intervención, Mendoza recordó especialmente lo ocurrido en Nueva Baviera, uno de los ingenios afectados por los cierres. "Se han cumplido 60 años, se cerraron 11 ingenios, uno de ellos el de Nueva Baviera en Famaillá, y me toca muy de cerca, como a los vecinos de cada uno de los ingenios que se cerraron, marcando un antes y un después en cada pueblo", expresó. La legisladora también recuperó su propia historia familiar para dimensionar el impacto que tuvo aquella crisis sobre los trabajadores rurales y sus hogares.

"Soy hija de un peón rural, mi padre era pelador de caña, y esto desplomó las familias. Muchos tuvieron que irse de la provincia buscando un nuevo empleo para sobrevivir. Se cerró un capítulo de muchas familias", manifestó la senadora. Del homenaje también participaron su par por Jujuy, Carolina Moisés, y familiares de Benito Romano, histórico dirigente azucarero secuestrado y desaparecido en abril de 1976 durante la última dictadura militar. Su presencia incorporó a la jornada el recuerdo de las luchas sindicales y de quienes defendieron los derechos de los trabajadores de la actividad.
A 60 años de aquellos cierres, el encuentro permitió volver sobre una etapa que continúa formando parte de la memoria colectiva de Tucumán. La presentación documental, las fotografías y los testimonios pusieron nuevamente en primer plano una historia que no puede explicarse únicamente a partir de cifras de producción o cantidad de fábricas cerradas, sino también por sus consecuencias humanas. "Hay que refrescar la memoria de este hecho tan dramático y crucial para la historia de Tucumán", sostuvo Mendoza, al reafirmar el sentido del homenaje.