
El predio de ATSA en El Cadillal fue este miércoles el escenario de la cuarta y más numerosa reunión política del peronismo tucumano en lo que va del año. Osvaldo Jaldo convocó a casi 500 dirigentes de las tres secciones electorales -este, oeste y capital- con un criterio que él mismo definió: los que militan sin cargo, los candidatos que las urnas no favorecieron, los ex intendentes, ex legisladores, concejales y delegados comunales que siguen dentro del espacio pero sin función institucional.
"Esta es una de las reuniones más importantes", dijo el gobernador ante la concurrencia. "Participaron vecinos que, aunque por diferentes motivos las urnas no los favorecieron, siguen militando en el Partido Justicialista con esperanza y compromiso".
Fue la cuarta escala de un ciclo que el oficialismo viene sosteniendo con metodología deliberada, convocando primero a quienes ocupan cargos institucionales y ampliando la mesa de manera progresiva hacia la militancia territorial. "Con esta cuarta reunión prácticamente hemos cubierto todo el territorio y todas las categorías, tanto institucionales como no institucionales", resumió Jaldo.
El gobernador estuvo acompañado por el vicegobernador Miguel Acevedo, la intendenta capitalina Rossana Chahla y prácticamente todo su gabinete: los ministros Darío Monteros, Luis Medina Ruiz, Regino Amado, Eugenio Agüero Gamboa, Susana Montaldo, Marcelo Nazur, Federico Masso, la Fiscal de Estado Gilda Pedicino y el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla, entre otros.
Acevedo fijó el eje político de la convocatoria con precisión: "En estas elecciones queremos que estemos todos unidos porque lo que está en juego va mucho más allá de una candidatura. Es defender una postura, es defender la educación pública, es defender la salud pública, es estar donde la gente necesita". Y situó el encuentro en el contexto de la tensión con la Nación. "Nos estamos dando vuelta con el gobernador como podemos en cada municipio, en cada comuna", dijo, en referencia a la reducción de la asistencia nacional que obligó a la Provincia a sostener demandas con recursos propios.
El ministro del Interior, Darío Monteros, fue más directo en la caracterización del escenario económico y en la asignación de responsabilidades. "La situación económica que viven muchos argentinos no es una situación de este gobierno de la provincia, sino que, lamentablemente, son decisiones del gobierno nacional que vienen empobreciendo cada vez más a los argentinos", afirmó. Y reivindicó el papel de los dirigentes sin cargo como pieza clave del funcionamiento del partido: "Carpeta bajo brazo, como yo digo, por ahí van a la Casa de Gobierno, por ahí encuentran soluciones, otras veces no. Pero no hay duda de que había que resaltar este gran trabajo".
Monteros también planteó el trabajo territorial como el núcleo de la estrategia de cara al proceso electoral: "Creemos que tenemos que demostrar que el trabajo territorial es el único verdadero trabajo que se puede hacer con la gente."