
Foto: Archivo.-
El Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, definió el menú de instrumentos para la próxima licitación de deuda con el objetivo de renovar vencimientos por $7,9 billones y continuar con su estrategia de extensión de plazos.
La convocatoria, que se realizará este martes, apunta a estirar los compromisos hasta 2029 mediante la emisión de nuevos instrumentos, entre ellos bonos atados a tasa TAMAR y ajustados por inflación, con tasas positivas para incentivar la demanda.
En paralelo, el Gobierno buscará reforzar el financiamiento en dólares a través de los Bonar, con una meta de colocación de hasta u$s350 millones en la primera instancia y otros u$s100 millones en una segunda vuelta.
Según consignó Ámbito Financiero, la estrategia oficial combina la extensión de vencimientos con una mayor captación de divisas, en un contexto de necesidad de sostener el equilibrio fiscal y cumplir con los compromisos asumidos ante organismos internacionales.
El monto a renovar surge, en parte, de recientes operaciones de canje que permitieron postergar vencimientos por el equivalente a unos u$s1.300 millones, reduciendo la presión inmediata sobre el Tesoro.
El menú de instrumentos incluye letras capitalizables (Lecap), bonos ajustados por CER, títulos dólar linked y bonos en moneda extranjera, lo que refleja una diversificación de opciones para captar financiamiento tanto en pesos como en dólares.
En el mercado, la demanda muestra una mayor preferencia por instrumentos de corto plazo y cobertura cambiaria, en un escenario donde los bonos dólar linked ganan protagonismo frente a la incertidumbre macroeconómica.
Desde el equipo económico sostienen que la estrategia apunta a ordenar el perfil de deuda, mejorar los plazos de vencimiento y sostener la absorción de pesos del mercado, en línea con la política monetaria.
La licitación se da en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar su programa financiero, mientras enfrenta desafíos vinculados a la demanda de instrumentos en moneda local y a la necesidad de mantener el acceso al financiamiento en dólares.
Con este esquema, el Palacio de Hacienda intenta equilibrar las necesidades de corto plazo con una estrategia de mediano plazo orientada a reducir riesgos y fortalecer la sostenibilidad de la deuda pública.