
Foto: Prensa UAR
El gran arranque de temporada de Tarucas en el Súper Rugby Américas se cortó el viernes pasado ante Pampas. Tras ganar sus primeros tres partidos, la franquicia del NOA se encontró con un rival muy sólido y efectivo, y cayó por 43-22 en la Caldera del Parque. El equipo de Álvaro Galindo pagó caros sus equivocaciones y recibió una advertencia a tiempo: el margen de error en el torneo es mínimo.
En sus primeros tres partidos, Tarucas mostró cosas positivas, lógicamente, pero también había evidenciado algunas cosas a corregir. El propio Galindo, post victoria agónica sobre Dogos (29-26) en la tercera fecha, se había mostrado algo molesto por el rendimiento de su equipo. "Ganar por ganar no le sirve a nadie. Hay que trabajar mucho más, estamos lejos de ser el equipo que queremos ser", había dicho en ese momento.
El tono del ex tercera línea llamó la atención en ese momento. Pero, post derrota ante Pampas, se entendió más. Al staff el árbol nunca le tapó el bosque, y este fuerte golpe ante la franquicia bonaerense le servirá más que nunca para trabajar en los aspectos donde más falencias mostró el equipo.
¿Y en qué aspectos demostró esas falencias? Una figurita repetida es la defensa de maul. Aún cuando Pampas no sacó gran ventaja de las formaciones fijas, su segundo try se forjó, justamente, a partir de un maul que ganó muchos metros, y que después le permitió a Lucas Marguery quebrar la defensa "naranja", para luego encontrar a Santiago Cordero por la punta izquierda. En casi todos los partidos, Tarucas recibió al menos un try por esa vía -directa o indirectamente-, y lo sufrió bastante en otros momentos.
La disciplina, otra faceta en la que el equipo había quedado en el debe, mejoró bastante contra Pampas. Pero, en contrapartida, aparecieron otras falencias. La principal, y la que marcó la diferencia, fue la endeblez defensiva. Si algo caracterizó a Tarucas tanto en 2025 como en este arranque de 2026 fue la dureza en el contacto y la fiereza para defender. El viernes pasado, se vio poco y nada de eso. No solo erró muchos tackles y perdió el contacto, sino que presionó muy poco, algo que reconoció el propio Galindo. Y eso, ante un equipo como Pampas, que cuenta quizás con los mejores backs del torneo, se paga caro. Marguery tuvo muchos espacios para jugar, y eso fue lo que permitió que llegaran la mayoría de los tries.
Lo más positivo del equipo de Galindo fue, otra vez, el scrum. En esa formación fija, nadie parece ser más fuerte que Tarucas. Sin embargo, no le pudo sacar rédito: aunque ganó muchos scrum, la mayoría fueron muy lejos del ingoal rival, y no sirvieron como arma ofensiva.
La buena noticia es que este golpe de realidad puede ser un punto de inflexión para Tarucas. Aunque ya lo tenía claro, este partido dejó más en evidencia que cualquier error en el Súper Rugby Américas se paga caro. Que los detalles hacen la diferencia. Haber sufrido una derrota dura tan temprano, y después de un muy buen arranque, puede ayudar al equipo a corregir los errores y a acelerar los tiempos del proceso, para bien. Por lo pronto, eso se verá el próximo sábado, cuando Tarucas visite a Yacaré en Corrientes, en busca de la recuperación.
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