
Las lluvias desbordaron los ríos, anegaron caminos y dejaron poblados enteros bajo el agua en distintos puntos de Tucumán. Pero en medio del drama de las inundaciones quedó expuesto otro desborde, lamentablemente más previsible: el de la política.
La repudiable agresión que sufrió el diputado libertario Federico Pelli es el síntoma de una violencia que viene gestándose desde hace tiempo. Y una exhibición de que el nerviosismo imperante sacó del cauce a la dirigencia.
Algunas cuestiones pueden concluirse después de la peor semana para la gestión de Osvaldo Jaldo. El tucumano atravesó momentos complicados a lo largo de su gestión. Afrontó correntadas de reproches por su temprano alineamiento político con el presidente Javier Milei y caminó en el fango sin mayores dificultades.
Sin embargo, cual dique de contención, en un momento el oficialismo debió empezar a drenar. La acumulación de internas y de pases de factura se combinó con la falta de respuestas concretas por parte de la Casa Rosada. Y el embalse colapsó. El tranqueño ofreció su apoyo a la polémica reforma laboral, aportó votos y presencias clave para las leyes impulsadas por los libertarios y, transcurrido el primer bimestre del año, no recibió nada a cambio.
La realidad de las finanzas públicas es de alerta. Tucumán recibe unos $ 12.000 millones mensuales menos por coparticipación y la reactivación económica prometida por el presidente Javier Milei se demora en llegar. El ministro del Interior Diego Santilli había asumido el compromiso ante los gobernadores aliados de compensar esas pérdidas con el envío de fondos. Se habló de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), pero no hubo ningún derrame. Ahora se menciona la posibilidad de que se firme una suerte de acuerdo fiscal que permitirá a los distritos “amigos” acceder a recursos para aliviar la pérdida de la coparticipación. Según fuentes de la Casa de Gobierno, ese nuevo pacto está muy avanzado. Pero no quieren dar nada por sentado porque prima la desconfianza.
En el medio, la indefinición exacerba la inquietud. Los gobernadores que viajaron a Estados Unidos invitados por el jefe de Estado volvieron desconcertados: en ningún momento tuvieron un contacto con Milei; ni siquiera una charla informal para intercambiar ideas. La pregunta en las provincias peronistas que asumieron el costo de acompañar en el Congreso a La Libertad Avanza es cuál es el concepto de amistad en LLA.
Alguna pista puede dar Tucumán, porque el contraste entre la reacción de los libertarios tucumanos con la asumida por Milei a partir del brutal cabezazo a Pelli es notorio. El Presidente no tiene pruritos en despachar insultos y agresiones contra políticos opositores, economistas, empresarios y periodistas. En este caso, curiosamente, optó por un posteo muy escueto y hasta prudente: "Esto es lo que tenemos del otro lado". Después sí compartió otros mensajes e incluso se comunicó con el diputado tucumano. Pero no mucho más. ¿Hubiese sido idéntica su réplica si el puntero agresor respondía a los gobernadores Ricardo Quintela, Gildo Insfrán o Áxel Kicillof, por ejemplo? Quizá la respuesta esté en la necesidad de consolidar la mayoría legislativa de la mano de los mandatarios más dialoguistas.
En Tucumán, en cambio, sus referentes aprovecharon el vergonzoso episodio para pararse de manos ante el oficialismo. La postura corporal y gestual de Lisandro Catalán, presidente de LLA en la provincia, es inédita. En la conferencia de prensa que brindaron los libertarios se lo vio enérgico, con movimientos ampulosos y un tono elevado de voz. Lejos del perfil técnico y de la relación de buenos modales que mantenía con el titular del PE, esta semana pareció probarse el traje de candidato. Incluso, él y los diputados de su espacio desafiaron a Jaldo a que le pida la renuncia al ministro del interior, Darío Monteros.
Desde luego, eso no ocurrirá porque el ex intendente de Banda del Río Salí es el único funcionario de confianza extrema del mandatario. Sí, es cierto, Monteros quedó en una posición incómoda tras el episodio de Pelli y recibió una dura reprimenda en privado.
Con los nervios al límite, Jaldo avanzó con un pedido ante la Justicia provincial del dictado de una medida cautelar residual contra la diputada Soledad Molinuevo. El objetivo de este tipo de acciones es prevenir o frenar una conducta que podría causar un daño; en esta cuestión puntual, dichos supuestamente injuriantes . Esta nueva acción se suma a la carta documento que le había enviado a Molinuevo el propio Monteros.
El sábado, los cruces por la asistencia social a los damnificados terminaron por romper la relación entre los libertarios locales y el jaldismo. Las huestes de Milei cargaron primero contra el ministro de Desarrollo Social, Federico Masso, y luego contra el propio Jaldo. Los responsabilizaron de rechazar la ayuda nacional y de dilatarla, además de abrir sospechas sobre el destino de la mercadería en camino. Ese hecho colmó la paciencia del gobernador, que en la tarde de ayer salió a responderle en sus redes sociales a Catalán. “¡Basta! La política partidaria puede esperar, la gente no”, expresó. Aseguró que la asistencia fue gestionada directamente por la Provincia ante Santilli y su par de Capital Humano, Sandra Pettovello. Además, lo acusó de subirse a una ola mediática sin ofrecer ayuda y le reclamó mayor respeto institucional. El ex ministro del Interior no tardó en responderle y lo comparó con Darío Monteros. “El ‘basta’ con el que usted se dirige a mí parece ser del mismo estilo que el de su ministro del Interior”, lo chicaneó.
A juzgar por el papel asumido por Catalán, de poco habrían servido los pedidos de los gobernadores dialoguistas ante Santilli en el marco del acuerdo político por la reforma laboral. En al menos dos ocasiones, Jaldo y el salteño Gustavo Sáenz (Salta) le reclamaron al funcionario nacional por los ataques políticos de los libertarios en las provincias. Según trascendió tras esos encuentros, el dirigente del PRO se había comprometido a interceder para que se atemperaran los ánimos.
No sólo en la política se dirime el desastre de las inundaciones. Ahora la discusión podría centrarse en los tribunales. El mismo día de la agresión a Pelli, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz pidió a la Justicia provincial la remisión del expediente, con el convencimiento de que debe intervenir el fuero federal. Aduce que el libertario es un diputado de la Nación que cumplía funciones en ese rol cuando fue agredido. Sin respuestas al planteo, firmó un dictamen en ese sentido que sustentó la resolución del juez federal Guillermo Díaz Martínez. El magistrado dictó el viernes una orden de inhibición y reclamó al Centro Judicial de Concepción que envíe las actuaciones. Ese día no sólo no hubo respuesta, sino que se concretó la audiencia de formulación de cargos y Marcelo “Pichón” Segura recibió una preventiva de cuatro meses en el penal de Benjamín Paz. ¿Puede resistir la Justicia provincial el planteo? Absolutamente, en ese caso, el conflicto de competencia debería ser dirimido por la Corte Suprema de la Nación.
Lógicamente, este potencial tironeo judicial abre nuevas especulaciones. Algunos dirigentes del oficialismo tucumano conjeturaban ayer acerca de la conveniencia o no de que el expediente esté en manos de la Justicia penal provincial, liderada por el cuestionado ministro Fiscal Edmundo Jiménez.
El agua comenzó a bajar y en la superficie de media provincia no sólo queda el sedimento arrastrado por el temporal, sino también los restos de una política que parece haber roto sus diques de contención.