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ANÁLISIS POLÍTICO

Equilibrio fiscal, reproches a Nación y señales internas: la hoja de ruta de Jaldo para el 2026

Entre el balance de su administración, los reproches a Nación y los mensajes internos al justicialismo, el gobernador delineó un año de reformas con fuerte trasfondo electoral. La mirada de Patricio Adorno, director de la consultora política Meraki, aporta claves para interpretar un mensaje que excede el presente y proyecta el mapa de poder hacia 2027.

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Patricio AdornoTendencia de noticias
01 mar, 2026 03:24 p. m. Actualizado: 01 mar, 2026 03:24 p. m. AR
 Equilibrio fiscal, reproches a Nación y señales internas: la hoja de ruta de Jaldo para el 2026

Un discurso que marca el inicio del 2026 con la mira puesta en el 2027. Un discurso que tuvo, entre sus múltiples destinatarios, a la sociedad en general, pero también al gobierno nacional, a las distintas facciones dentro del oficialismo provincial y, por supuesto, a la oposición local.


Osvaldo Jaldo dio inicio al tercer año parlamentario de su gestión con un discurso en el que, centralmente, repasó los logros de su gestión durante 2025. Salud, educación, seguridad, desarrollo social y obra pública fueron los ejes centrales de su mensaje al pueblo de la provincia.


Pero fue un mensaje que estuvo profundamente atravesado (¿o atragantado quizá?) por el componente económico y financiero. Las referencias a erogaciones que nación dejó de solventar y que el estado provincial asumió como propias se extendieron a lo largo de la más de hora y media que duró su exposición.


Con claros reproches al rumbo de la economía del país, a la sostenida caída de los recursos coparticipables que llegan a la provincia, a las deudas que Nación tiene con Tucumán y a la necesidad de que la microeconomía empiece a recuperarse, es claro que, para Osvaldo Jaldo, la cuestión respecto de los recursos con los que cuenta su gestión para este 2026 son un tema que, como mínimo, lo mantiene ocupado.


Ocupado al punto de asegurarse de mencionar que el 2025 tucumano fue, en palabras del propio gobernador, “el año de la obra pública”. No es casual que haya buscado contrastar sobre este punto con el gobierno nacional. Mucho menos lo es que se haya asegurado de recalcar que, toda la obra pública, fue solventada con recursos provinciales.


Sin embargo, volvió a jugar una carta con la que ya había coqueteado en ocasiones anteriores: que él puede ser “más mileista que el propio Milei”. Lo hizo cuando, enmarcado en la discusión de la baja de edad de imputabilidad, se refirió a la finalización del Instituto Cura Brochero (en el Complejo Penitenciario de Benjamín Paz) en el que se alojarán a los menores de edad en conflicto con la ley.


Aunque no todas fueron diferencias y contrastes. Jaldo eligió apropiarse de la “peluca” con la que se lo suele caricaturizar en su relación con Javier Milei. El diálogo fue una línea que cruzó, de punta a punta, su discurso. Desde la mención al conflicto iraní hasta la gestión de los asuntos públicos, pasando por el equilibrio fiscal que la provincia mantiene gracias a la relación con el gobierno nacional.


Y aquí hay un momento que no debe pasarse por alto: en los agradecimientos iniciales de su discurso, el gobernador se aseguró de que la legislatura en pleno, aplaudiese cinco nombres, el de tres diputados y dos senadoras. Gladys Medina, Javier Noguera, Elia Fernández, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila. Los parlamentarios nacionales que, en un escenario de alianzas transitorias, le permitieron al gobernador trocar recursos por apoyos en las votaciones clave. Un gesto que puede ser leído como un gancho al mentón de los disidentes justicialistas locales o como la búsqueda de un acercamiento de cara al electoralísimo 2027.


Sin embargo, este no fue el único mensaje al interior del justicialismo. El segundo gran mensaje (casi un desafío a la propia tropa justicialista) estuvo enmarcado en una deuda pendiente que el propio Osvaldo Jaldo contrajo (y luego revalidó en la noche del pasado 26 de octubre): la reforma electoral.


Utilizó una comparación que empieza a ser un argumento recurrente en él: el justicialismo triunfó en las elecciones de octubre, tanto con la boleta única de papel (BUP), como con el sistema de acoples. Lo dijo en referencia a la elección del municipio de Juan Bautista Alberdi en el que, además de diputados nacionales se elegían concejales e intendente. Uno de los pocos casos del país en los que convivieron, de manera simultánea, los dos sistemas de votación.


Tácitamente, el mensaje del gobernador pareciera insinuar cierta falta de coraje del justicialismo provincial de cara a la reforma. Aunque muchos “compañeros” sugieren, por lo bajo, que no sería prudente pasar por alto una frase que el propio gobernador lanzó a continuación: “no subestimemos al electorado estimados legisladores”. Sólo el tiempo lo dirá.


Lo concreto es que Jaldo prometió que 2026 será el año de las transformaciones institucionales en Tucumán. Por lo pronto, quedan pendientes de aprobación iniciativas que impulsó el propio oficialismo provincial en 2025: ficha limpia, acceso a la información pública y reforma electoral.


Javier Milei, por su parte, sostiene que este año tendremos el Congreso de la Nación más reformista de la historia argentina ¿Volverá Tucumán a anticiparse a las decisiones nacionales?.


Por lo pronto, todos empiezan el 2026 con la mirada fija en las próximas elecciones. Quedan quince meses en el mejor de los casos para el próximo turno electoral. Allí todos, absolutamente todos, se jugarán su lugar. Y nadie sabe qué es lo que el futuro nos depara.


El autor de esta columna es Licenciado en Ciencia Política y director de la consultora política Meraki.

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