
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, se trata de un acontecimiento muy importante para la comunidad irlandesa, ya que desde el siglo XIX, muchos emigraron y llevaron sus tradiciones a diferentes puntos del mundo.
El origen de San Patricio
San Patricio nació en Kilpatrick, cerca de Dumbarton, en una Escocia dominada por los romanos a finales del siglo IV. A los 16 años, fue capturado por piratas que lo llevaron a Irlanda y lo vendieron como esclavo a un cacique local llamado Miliue de Antrim, quien lo obligó a trabajar en el rebaño cerca del Valle de Braid.
Patricio sirvió como esclavo durante seis años hasta que logró escapar hacia el mar. Caminó más de 200 millas hasta la costa en busca de un navío mercante que lo llevara a Gran Bretaña, pero fue rechazado. Tras rezar múltiples veces en busca de ayuda, finalmente el capitán del barco accedió a que se subiera a bordo.
Tres días después desembarcaron en las costas de Gran Bretaña, aunque tardaron dos semanas en atravesar un terreno casi desértico, lo que los puso al borde de la muerte por hambre. Los marineros se burlaban de Patricio por su fe, pero él los alentó a rezar; entonces, según la leyenda, apareció una manada de cerdos que les proporcionó alimento.
Al llegar a su hogar, fue recibido por sus padres, aunque no permaneció mucho tiempo con su familia, ya que sintió que debía regresar a Irlanda para cumplir su misión con la gente que había dejado atrás.
La misión de Patricio
Mientras estaba con su familia, soñaba con que los irlandeses le pedían que volviera al país para bautizarlos y guiarlos espiritualmente, lo que finalmente cumplió. Patricio peregrinó predicando el catolicismo y construyendo iglesias, ganando gran popularidad. Además, según la tradición, logró ahuyentar a las serpientes de Irlanda.
Un episodio famoso relata que Patricio explicó el concepto de la Santa Trinidad usando la hoja de un trébol, enseñando la idea de un ser sobrenatural con tres aspectos, representando las tres facetas del espíritu en la tierra.
San Patricio falleció en el año 461 y fue enterrado en Saúl (Strangford Lough), donde había construido su primera iglesia. Con el tiempo, su vida y legado cambiaron la historia espiritual de Irlanda, motivo por el cual se le rinde homenaje cada 17 de marzo.
Por qué se celebra con cerveza
Todo comenzó en 1996, cuando se realizó el primer gran desfile en honor a San Patricio en las calles de Dublín. A partir de entonces, el gobierno irlandés promovió la cultura nacional mediante campañas para reforzar la identidad del país e invitar al resto del mundo a sumarse.
En medio de estas celebraciones, se incorporó la cerveza como símbolo festivo, desplazando parcialmente la connotación religiosa y abriendo la fiesta a la diversión popular. Así se volvieron icónicos símbolos como el trébol, los “leprechauns” y, finalmente, la cerveza, especialmente las de malta tostada, como la Stout y la Porter.