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DECLARACIONES REVELADORAS

Caso Lebbos: “Soto era calentón, se enojaba por todo”, declaró su ex novia

Además, el mejor amigo del acusado confirmó que no lo vio preocupado cuando su mujer, Paulina, desapareció. También declaró el remisero cruzado, acusado de plantar una pista falsa en la causa

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Mariana RomeroTendencia de noticias
17 mar, 2026 09:59 p. m. Actualizado: 17 mar, 2026 09:59 p. m. AR
Caso Lebbos: “Soto era calentón, se enojaba por todo”, declaró su ex novia


La quinta jornada del juicio por el crimen de Paulina Lebbos fue lenta, trabada. Los testigos que prestaron declaración poco aportaron, más allá de lo que ya figura en el expediente, a 20 años de ocurrido el hecho. El Tribunal, incluso, pidió ajustar la lista de las personas que prestarán testimonio en los próximos días y ceñirla a aquellas que puedan aportar algo que no sea ratificar viejas declaraciones.


La primera en dar su testimonio fue María Elena Rodríguez. Moza en el bar al que César Soto solía ir a tomar cerveza, formó pareja con él al poco tiempo del crimen y se fue a vivir a su casa, en Estados Unidos al 1.200. Si bien se ocupó de dejar aclarado que el acusado de matar a Paulina nunca fue violento con ella en el sentido físico, sí terminó definiéndolo como una persona conflictiva.


“Era especial”, admitió la mujer y agregó “era calentón, se enojaba por todo, hasta con la familia se enojaba”. Rodríguez no pudo especificar cuándo comenzó su relación con el acusado de matar a Paulina, pero sí dijo que fue después de que la mataran. Pocas semanas después, ella y dos hijos de una pareja anterior ya se habían mudado a la casa de Soto. Sin embargo, la relación no funcionó.


“Peleábamos mucho porque él no se llevaba bien con mi hijo mayor, el de 5 años, que se terminó yendo a vivir con su papá; muchas peleas eran por eso, como que él lo quería corregir a mi hijo”, declaró, explicando que Soto retaba a menudo al menor. “A mi otro hijo lo adoraba, ahora tiene 23 años, pero al más grande no sé qué tenía, no sé, siempre me lo retaba”, completó. Hacia fin de 2006, dijo, se separaron definitivamente.


¿Un acosador?

La segunda persona en prestar declaración esta mañana fue Juan Pedro Jiménez, vecino de César Soto. El hombre siempre fue definido por la familia Lebbos como una persona que acosaba a Paulina, puesto que la llamaba e invitaba a salir pese a la diferencia de edad (él era 30 años mayor que ella).


Aunque al principio Jiménez dijo no recordar mucho de aquellas épocas, terminó admitiendo que cortejaba a Paulina. “Es una mujer y yo soy un varón y capaz que sí, yo creo que no es grave invitar a alguien a salir o a tomar algo; no por eso es que yo la invitaba a que nos pongamos de novios o esas cosas”, señaló.


El dato no es menor, puesto que se cree que la noche de la desaparición de la joven él podría haber estado solo en su casa, que queda en el mismo monoblock en que vivía Soto. Y la víctima, al despedirse de su amiga, le dijo que se dirigía hacia allá. Sin embargo, Jiménez no dijo haberla visto ese 26 de febrero.


El testigo admitió su conducta pese a que su hijo, Jorge Jiménez, era el mejor amigo de César Soto y padrino de la hija que tuvo con Paulina. Y justamente su hijo fue el tercer testigo en declarar.


Hermanos de la vida

“Nos hemos criado juntos, hemos sido vecinos de toda la vida”, dijo Jorge Jiménez, hijo del testigo anterior, al definir su relación con el acusado César Soto. A tal punto su relación era estrecha que fue nombrado padrino de la hija que Paulina tuvo con el imputado.


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El testigo ratificó un punto que ya se sabía: Soto no se mostró preocupado ni buscó a Paulina tras su desaparición. Pese a que se trataba de su pareja y la madre de su hija -y de que la esperaba para dormir con él esa noche y al día siguiente llevar a la niña a pasear-, no se mostró afligido y fue a trabajar normalmente 24 horas después al bar donde también se desempeñaba el testigo. Y no le contó nada sobre la ausencia de su mujer.


Jiménez indicó que se enteró de la desaparición de Paulina porque un hombre fue a buscar a Soto al trabajo y estuvieron hablando. “Conversaban y conversaban, después le pregunto si quién era y él me dice que era el padre de Paulina, que Paulina no había regresado, que la andaba buscando”, dijo y agregó que su estado de ánimo era “normal”. “Ya va a aparecer”, dijo Soto y continuó preparando las mesas del bar.


Sí agregó que lo vio más angustiado el día en que el cadáver de su mujer fue hallado a la vera de la ruta 341, el 11 de marzo de ese año. Al enterarse, pidió permiso al encargado para ir al lugar.


El remisero

Acusado por falso testimonio y encubrimiento, el ex remisero Juan Pedro Cruzado declaró esta mañana y sostuvo su versión de los hechos: reiteró que la noche en que desapareció Paulina él hizo un viaje similar al que se investiga, en un auto parecido al que se buscaba.


Cruzado indicó que esa madrugada, en la avenida Alem, cerca de la zona de El Abasto, recogió a dos pasajeras jóvenes, llevó primero a una a la zona donde Virginia Mercado (amiga de Paulina) vivía y luego trasladó a la otra al área donde quedaba la casa de César Soto; todo en su Fiat Duna color bordó. Contó que, tras la difusión de la desaparición de Paulina, se presentó a declarar pensando que podía ser él el remisero que todo Tucumán estaba buscando.


Sin embargo, en el juicio por encubrimiento del caso que se hizo en 2018, no sólo quedó probado que él no llevó a Paulina sino que el Tribunal ordenó investigarlo por presunto encubrimiento.


Muchos puntos no coinciden con los hechos: la descripción y ubicación del lugar donde bajó Virginia Mercado, la ropa que llevaba puesta Paulina, la calle a donde presuntamente la dejó y los detalles del auto, entre otros. Además, en rueda de reconocimiento, Mercado no lo reconoció.


El tribunal advirtió en 2018 que la llamada “Pista Cruzado” podría tratarse de una maniobra para desviar la investigación, de la que también podrían haber participado tres comisarios retirados contratados por la casa de Gobierno (en tiempos de José Alperovich) y otros policías.


Pese a que ya pasaron seis años de aquella orden y de que la sentencia se encuentra firme, la investigación contra Cruzado permanece paralizada.


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