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TESTIMONIOS CLAVE

El acusado de matar a Paulina Lebbos estaba nombrado en la Legislatura, confirmó un ex parlamentario

Eduardo “Pinky” Rojas dijo que él mismo le dio el cargo y que César Soto no realizaba tareas legislativas sino colaboraciones en campaña electoral. Además, dos condenados por el encubrimiento aseguraron ser inocentes

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Mariana RomeroTendencia de noticias
26 mar, 2026 10:26 p. m. Actualizado: 26 mar, 2026 10:26 p. m. AR
El acusado de matar a Paulina Lebbos estaba nombrado en la Legislatura, confirmó un ex parlamentario

Eduardo "Pinky" Rojas declara ante el Tribunal

César Soto, ex pareja de Paulina Lebbos y hoy acusado de ser su asesino, trabajó en la Legislatura de Tucumán. O, por lo menos, cobró sueldo allí tras el crimen, aunque prestó servicios en una campaña electoral.


Así lo confirmó esta mañana el ex legislador Eduardo “Pinky” Rojas, que declaró como testigo en el juicio por el homicidio de la joven, ocurrido en 2006. Aseguró que, tras el crimen, vecinos de Soto se acercaron a él expresándole que estaba muy triste por no poder ver a su hija y le pidieron que le diera trabajo.


Rojas, de acuerdo a su declaración, accedió y le dio un nombramiento en la Legislatura de Tucumán, donde pasó a cobrar un sueldo. Sin embargo, las tareas de Soto no fueron legislativas sino electorales: prestó servicios en la campaña interna por la conducción del Partido Justicialista.


Además, el ex parlamentario confirmó que fue él quien asumió los costos de un abogado que represente a Soto en la causa civil en la que él buscó reconocer legalmente a la hija que tuvo con Paulina. Una vez que lo consiguió, Soto sacó de la querella a Alberto Lebbos, impidiéndole de esa manera que el padre de la joven pudiera ver el expediente.


Dos condenados aseguran ser inocentes

Dos de las declaraciones más esperadas ocurrieron esta mañana en la sala que preside el tribunal integrado por Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica. El ex jefe de la Comisaría de Raco, Enrique García y el ex subjefe de Policía de la Provincia, Nicolás Barrera, declararon como testigos. Ambos fueron condenados por el encubrimiento del crimen y terminaron ya de pagar la pena impuesta.


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El inicio de estas declaraciones fue conflictivo, puesto que la defensa de Sergio Kaleñuk (acusado por encubrimiento) se opuso a que se le pregunte a García sobre los hechos posteriores a la aparición del cuerpo ya que, aseguró, en esta causa se estaba tratando de dilucidar lo que había ocurrido con anterioridad. Sin embargo, el fiscal Carlos Sale argumentó que buscaba determinar si Kaleñuk había usado sus influencias para encubrir a Soto en el crimen.


“El autor material de este hecho es el señor César Soto, quien habría sido ayudado a dejar luego el cuerpo encubriendo este hecho es el señor Kaleñuk. Eso sí lo vamos a probar en este debate. Pero además, el señor Kaleñuk, quien tenía un importante cargo en el Gobierno, utilizó una serie de influencias con el fin de obstaculizar”, remarcó Sale.


García, que adulteró las actas del hallazgo del cuerpo, dijo que fue Barrera quien le ordenó falsificar los documentos y hacer figurar que el cadáver había sido hallado por la Policía. Barrera, condenado por ese hecho, dijo ser inocente. “Es absolutamente ilógico, cuando yo llego (al sitio del hallazgo) ya estaba todo el mundo”, remarcó.


Barrera aseguró que fue presionado y extorsionado por el “fiscal de la instrucción penal preparatoria” (en referencia a Diego López Ávila), a quien acusó de perjudicarlo por una “trasnochada locura”. “Que digan que yo he estado en connivencia, más las llamadas para que se arme todo un un encubrimiento… sólo Dios lo sabe. Y tengo la conciencia tranquila. Me he bancado la condena, me bancado injurias, escucho todos los días cosas, pero gracias a Dios tengo la fortaleza de Dios”, dijo.


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Respecto del acusado Kaleñuk, Barrera confirmó que habló por teléfono con él varias veces en las horas de la desaparición de Paulina, pero dijo que lo hizo para coordinar acciones de seguridad respecto de un partido entre Atlético y San Martín que se jugaría ese 26 de febrero. Kaleñuk, aseguró, representaba al club decano en la organización, aunque no supo establecer desde qué cargo.


El condenado sí se ocupó de aclarar que el imputado no se desempeñaba como vocero de la barra brava. El punto puede revestir importancia, puesto que la acusación señala que Kaleñuk conocía a Soto por la barra y que, por ese motivo, lo ayudó a deshacerse del cuerpo de Paulina.


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