
La Legislatura de Tucumán aprobó la modificación de la Ley N° 3.778 para institucionalizar la figura de los "Corredores Biológicos", una medida que busca proteger la biodiversidad local conectando hábitats que actualmente se encuentran divididos por la actividad humana. El debate parlamentario resaltó la importancia de dejar de ver a las áreas protegidas como compartimentos estancos y empezar a gestionarlas como un sistema integrado. La iniciativa, defendida por legisladores de diversos bloques, fue presentada como un acto de responsabilidad hacia las generaciones futuras, estableciendo un marco legal que permitirá que especies como la corzuela, el tapir o el mayuato puedan circular libremente por las yungas tucumanas sin las barreras de los límites administrativos.
El legislador Hugo Ledesma, autor del proyecto (foto inferior), explicó la naturaleza de esta nueva figura jurídica: “El corredor biológico es una herramienta de protección distinta, no es ni un parque ni una reserva, se trata de un sector en el que se regulan ciertas actividades para que los animales puedan trasladarse de un lugar al otro mejorando así su alimentación su reproducción y demás procesos biológicos”. Ledesma buscó desmitificar la idea de que estos corredores requieren necesariamente grandes intervenciones físicas: “cuando hablamos de corredores biológicos seguramente se nos viene a la cabeza esos puentes verdes que se construyen en algunas partes arriba de las autopistas... pero la verdad que en estos casos ni siquiera hace falta hacer obras de infraestructura”.
El parlamentario destacó que el NOA posee "tesoros naturales" cuya protección se dificulta cuando los ecosistemas están fragmentados, y aclaró el alcance del paso dado por la Cámara: “Con esta ley que hoy estamos votando no se crea un corredor biológico en sí, es para generar la herramienta, seguramente vendrán leyes posteriores que analizaremos y trataremos y votaremos, previo con estudios hechos con científicos, con gente, con técnicos, con consultas públicas”.

La legisladora Silvia Elías de Pérez, también autora de la propuesta, vinculó el debate local con la coyuntura nacional, celebrando que “mientras en el Congreso de la Nación se discute cómo desproteger a nuestros glaciares, nosotros acá estamos discutiendo cómo proteger nuestra biodiversidad, esto no es menor, es muy importante”. Recordó los resultados positivos que esta herramienta tuvo en provincias como Misiones, donde la biodiversidad se homogeneizó entre parques gracias a estas conexiones.
Con un lenguaje contundente, Elías de Pérez señaló: “hoy hay que ser terraplanista para negar que la acción del hombre atenta contra la biodiversidad y contra la naturaleza. Nosotros estamos convencidos de que la naturaleza no reconoce límites administrativos, vamos a preguntarle a una corzuela, un tapir, a un mayuato si va a reconocer límites administrativos, necesitan moverse libremente para que entonces así se encuentren con otros de su misma especie”. Asimismo, advirtió sobre el riesgo de la fragmentación, indicando que “cuando un sistema biodiverso se fragmenta se generan una especie de isla. Lo que estamos haciendo con este proyecto es posibilitando la existencia de estos corredores biológicos para que no haya más islas en Tucumán”.

Finalmente, la legisladora llevó tranquilidad respecto a la propiedad de las tierras que pudieran quedar comprendidas en futuros corredores, asegurando que “cuando el día de mañana se dicte la ley fijando los límites, si se toca algún territorio o algún lugar que sea privado, se va a respetar, se va a llamar audiencias públicas y se va a hacer una conciliación”. El proyecto fue aprobado en general y en particular quedando sancionado para su comunicación al Poder Ejecutivo.