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Las lluvias persistentes en el centro-sur de Brasil están demorando la cosecha de caña de azúcar y ponen en duda cuánto podrá procesarse antes del cierre de la campaña 2026/27. Las estimaciones sectoriales advierten que alrededor de 32 millones de toneladas podrían quedar pendientes para el próximo ciclo. Por ahora, se trata de una proyección condicionada por el clima: el volumen definitivo dependerá de los días disponibles para recuperar el trabajo en el campo y abastecer a los ingenios.
El panorama fue descripto en un artículo de Ana Sofía Pineda publicado en AgroLatam, que recoge estimaciones de la consultora especializada StoneX. La preocupación se concentra en Paraná, el sur de Mato Grosso do Sul y distintas zonas de São Paulo. Allí, las precipitaciones de las últimas semanas dificultaron el ingreso de maquinaria a los lotes y el traslado de la materia prima hacia las plantas.
Las demoras afectan una cadena que necesita coordinar la recolección, el transporte y la molienda. Cuando el suelo no permite trabajar, los ingenios pierden continuidad en el abastecimiento y deben reorganizar sus operaciones. En una región que procesa grandes volúmenes de caña, la acumulación de jornadas interrumpidas puede modificar tanto el cierre de una campaña como el comienzo de la siguiente.
En el centro-sur brasileño, las dificultades ya aparecen en los datos de procesamiento. Durante la primera quincena de septiembre, la molienda cayó un 34,2% frente al mismo período de 2025, de acuerdo con la información recogida por AgroLatam. Hasta el 15 de septiembre, el acumulado registraba una baja interanual del 1,5%, la primera de la campaña respecto de la temporada anterior.
Más caña en el campo y un calendario por reorganizar
La estimación de StoneX distribuye el volumen que podría quedar pendiente en dos momentos. Unos 10 millones de toneladas podrían ingresar a molienda durante marzo de 2027, mientras que los otros 22 millones se procesarían en las primeras quincenas de la campaña 2027/28. Ese escenario supone que parte de la caña permanecerá en los lotes más tiempo del previsto y que las industrias deberán ajustar sus programas de abastecimiento.
Además de las demoras, preocupa la calidad de la materia prima. Las proyecciones citadas señalan que el azúcar total recuperable, conocido como ATR, podría ubicarse por debajo del promedio durante 2026. Este indicador expresa la cantidad de azúcar que puede recuperarse industrialmente de la caña y resulta clave para evaluar su aprovechamiento en la elaboración de azúcar y etanol.
La abundancia de agua, sin embargo, también puede favorecer el crecimiento del cultivo y elevar el rendimiento agrícola, medido en toneladas de caña por hectárea. Una mayor cantidad de materia prima podría compensar parcialmente la menor concentración de azúcares, aunque ambas variables deben evaluarse en conjunto. Para la caña que quede sin cosechar hasta 2027, las estimaciones contemplan un potencial favorable de volumen por hectárea, pero una concentración de azúcar recuperable todavía reducida.
Frente a este panorama, las industrias evalúan extender la molienda de la campaña actual hasta diciembre y anticipar a marzo el comienzo de la siguiente. La posibilidad de concretarlo dependerá de que los campos, los caminos y el transporte permitan retomar las tareas. A esa incertidumbre se suman las perspectivas sobre El Niño: el artículo ubica su posible pico en el último trimestre de 2026, aunque advierte que todavía no puede precisarse cómo se comportarán las lluvias a comienzos de 2027.
El cierre de la zafra brasileña permanece, por lo tanto, sujeto a la evolución del tiempo, un escenario similar al de Tucumán. En ambos casos, las condiciones climáticas caracterizadas por persistentes lluvias deterioraron los caminos, impidiendo el ingreso de las máquinas a los campos para cosechar la caña y retrasando la tarea en los ingenios. Para los productores y los ingenios de las zonas más afectadas, el desafío será coordinar la materia prima disponible, su calidad industrial y la capacidad de molienda entre dos campañas.