
La desescalada del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán comienza a generar expectativas positivas para el sector agropecuario argentino. Tras semanas de incertidumbre por el impacto que la crisis podía tener sobre el precio de los fertilizantes, los combustibles y la logística internacional, un informe de la calificadora de riesgos FIX sostiene que la normalización gradual de los mercados energéticos podría mejorar los márgenes de los productores de cara a la próxima campaña gruesa.
El documento señala que el cese de las hostilidades y la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz permitirían reducir parte de la presión sobre los costos de producción. "Tras el acuerdo y la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, el impacto del conflicto sobre los márgenes del agro tendería a normalizarse parcialmente", afirma el informe, que vincula esta mejora con una baja esperada en los precios de los fertilizantes nitrogenados, el gasoil y los costos logísticos.
La expectativa cobra relevancia después de varios meses de fuertes incrementos en los insumos. Según FIX, la urea llegó a acumular una suba del 20%, hasta alcanzar los US$ 450 por tonelada, mientras que el gasoil también aumentó más de un 20%. Una eventual reducción de estos costos aliviaría la estructura financiera de los productores, especialmente en los cultivos con mayor demanda de fertilización.
Sin embargo, la consultora advierte que el escenario no será completamente favorable. La mejora en los costos podría verse parcialmente compensada por una caída en las cotizaciones internacionales de los granos. "Parte de este beneficio podría verse compensado por una eventual corrección a la baja en los precios de los commodities agrícolas a medida que se normalicen los flujos comerciales globales", indica el análisis. Durante las semanas de mayor tensión geopolítica, la soja había aumentado un 15%, el trigo un 10% y el maíz alrededor de un 1%.
El informe también remarca que este episodio presenta diferencias con la crisis desatada tras la invasión de Rusia a Ucrania. "A diferencia del conflicto entre Rusia y Ucrania, en el que los fertilizantes alcanzaron picos extraordinarios, en esta ocasión el impacto sobre los commodities agrícolas resulta más moderado, aunque el impacto en los costos es significativo", sostiene FIX.
Uno de los principales factores de vulnerabilidad para Argentina es su elevada dependencia de las importaciones de fertilizantes. De acuerdo con el informe, en 2025 el país consumió 5,1 millones de toneladas de estos insumos e importó 4,1 millones, lo que significa que cerca del 80% del abastecimiento provino del exterior. Esa dependencia expone al mercado local a cualquier interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de fertilizantes.
La consultora agrega que los cultivos más expuestos a este escenario son el trigo y el maíz, que concentran cerca del 70% del consumo nacional de fertilizantes. Además, recuerda que la Sociedad Rural Argentina había estimado que los costos del trigo para la campaña 2026/2027 podrían incrementarse entre un 9% y un 11%, aunque esa proyección podría moderarse si continúa la normalización del mercado energético. No obstante, FIX advierte que el alivio no será uniforme: "El efecto sobre los márgenes será más severo para los productores con menor flexibilidad financiera", quienes podrían verse obligados a reducir la fertilización o incluso el área sembrada, con el consecuente impacto sobre los rendimientos.
Fuente: bichosdecampo.com