
La tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a impactar de lleno en los mercados agrícolas internacionales. En la Chicago Board of Trade, principal referencia global para los precios de los granos, la soja y el maíz registraron fuertes subas impulsadas por el salto del petróleo y el reposicionamiento de los inversores en materias primas. Durante la operatoria nocturna, la soja llegó a escalar más de seis dólares por tonelada, reflejando la sensibilidad del mercado ante el nuevo escenario internacional.
El movimiento estuvo marcado por una fuerte volatilidad. En el segmento nocturno, la oleaginosa alcanzó subas cercanas a los US$6,15 por tonelada, aunque hacia el cierre de esa rueda el avance se moderó y la posición mayo terminó con una mejora de US$4,59, hasta ubicarse en US$450,57 por tonelada. Sin embargo, horas después el mercado volvió a ajustar y la cotización retrocedía levemente, una dinámica típica en momentos de alta incertidumbre global.
El detonante de este comportamiento fue la brusca escalada del petróleo. El crudo llegó a subir hasta 27% en las primeras horas de negociación y luego moderó el avance, aunque se mantuvo cerca de US$97 por barril. La suba está asociada al agravamiento del conflicto en Medio Oriente y a las tensiones logísticas que afectan el transporte energético en zonas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo.
En este contexto energético, el complejo sojero encuentra uno de sus principales motores. El encarecimiento del petróleo mejora las perspectivas de los biocombustibles, en especial del biodiésel elaborado a partir de aceite de soja. Ese vínculo entre energía y granos volvió a impulsar al mercado, con fuertes subas del aceite de soja, que alcanzó valores máximos de los últimos dos años y arrastró al resto del complejo.
El maíz también acompañó la tendencia alcista, sostenido por la expectativa de mayor demanda para etanol, otro biocombustible vinculado al precio del petróleo. No obstante, los analistas advierten que el mercado seguirá muy atento a otros factores que podrían moderar las subas, como el avance de la cosecha récord en Brasil o la falta de nuevas compras chinas en Estados Unidos.
En un escenario global marcado por la guerra y la volatilidad financiera, los granos vuelven a reaccionar con fuerza ante cada movimiento del mercado energético.
Fuente: lanacion.com