
China decidió suspender las exportaciones de carne del frigorífico argentino Arrebeef SA, uno de los jugadores relevantes del negocio, en el marco de un esquema más riguroso de controles sanitarios. La determinación figura en los registros oficiales del sistema del país asiático, donde la planta aparece con el estado de “importación suspendida”, y fue confirmada por fuentes oficiales.
El origen de la medida está vinculado a la detección de fluazurón, un producto utilizado para el control de garrapatas en bovinos, en un embarque de la empresa. A partir de ese hallazgo, la Administración General de Aduanas de China avanzó con la inhabilitación por incumplimientos en los protocolos sanitarios. Este tipo de sanciones también alcanza a casos de residuos fuera de los límites permitidos o desvíos en los estándares exigidos por ese mercado.
Desde el entorno de la firma aseguraron que ya se activaron gestiones para revertir la situación. “Estamos trabajando con China. Está el Senasa trabajando; esperemos que sea algo temporal”, señalaron, y remarcaron que la suspensión fue comunicada luego de contactos entre autoridades sanitarias de ambos países. En ese sentido, confían en una pronta normalización del comercio.
Mientras tanto, la operatoria sigue en marcha para los embarques ya realizados. En la empresa indicaron que la mercadería enviada continúa su curso habitual y que los pagos no deberían verse afectados. “En ningún caso se rechaza lo que está en altamar”, explicaron, y agregaron que incluso se concretaron envíos recientes. También minimizaron el impacto económico: “Esto es temporal y se va a restablecer”.
El episodio, sin embargo, encendió alertas en el sector exportador. La semana pasada, China aplicó una medida similar contra un frigorífico uruguayo por el mismo motivo, lo que refuerza la percepción de mayores exigencias. “Los chinos van a estar más estrictos que antes”, advirtieron fuentes de la actividad, que además interpretan este endurecimiento como una señal política hacia los productores locales del gigante asiático.
En paralelo, otros establecimientos argentinos aparecen con antecedentes de suspensión en el sistema chino, lo que alimenta la preocupación. Para los exportadores, el foco estará puesto en cumplir con precisión los tiempos de retiro de los productos veterinarios y evitar residuos en la carne. Aunque por ahora el impacto es acotado, el episodio vuelve a poner en primer plano la dependencia del mercado chino y la necesidad de sostener estándares sanitarios cada vez más exigentes.
Fuente: lanacion.com