
En medio del fuego cruzado por haber acompañado la reforma laboral en el Congreso, los gobernadores dialoguistas del peronismo no kirchnerista y del radicalismo volvieron a encontrarse. Esta vez fue por Zoom. Pero detrás de la formalidad tecnológica hubo algo más profundo: una evaluación política compartida sobre el impacto real que las políticas económicas nacionales están teniendo en las provincias.
El tucumano Osvaldo Jaldo compartió la reunión con Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Sáenz (Salta), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rolando Figueroa (Neuquén). Un mosaico federal que reúne Norte y Sur bajo una misma preocupación: la caída de recursos y el freno de la actividad.
La consigna pública fue prudente: “analizar, con responsabilidad institucional, la realidad que atraviesan nuestras provincias”. Pero la lectura política es más compleja. Los dialoguistas -que hasta ahora acompañaron en el Congreso parte de la agenda oficial- empiezan a recalibrar su posición ante un escenario de ingresos en baja, consumo retraído y economías regionales tensionadas.
En el caso tucumano, Jaldo puso sobre la mesa un dato sensible: la combinación de menor recaudación y caída del consumo golpea directamente a la industria local, en especial al sector textil, uno de los motores de empleo en la provincia. La referencia no es menor. La industria textil no sólo tiene peso productivo; tiene densidad social. "Cada retroceso en ese rubro impacta en miles de familias", dijo.
Lo mismo ocurre en otras jurisdicciones. Misiones siente el enfriamiento del comercio fronterizo; Salta y Jujuy miran con atención la actividad minera y la obra pública; Catamarca depende del ritmo de inversiones; Río Negro y Neuquén equilibran hidrocarburos con finanzas provinciales cada vez más ajustadas.
Hay, además, un mensaje implícito al Congreso. Jaldo habló de “provincias que vuelven a tener voz” y de un interior que ocupa los ámbitos institucionales donde se toman decisiones. El acompañamiento legislativo estará atado a garantías de financiamiento, obras y herramientas para sostener la producción.
"Reafirmamos que vamos a defender, con firmeza y vocación de diálogo, los recursos que nos corresponden, el financiamiento para obras y las herramientas necesarias para sostener la producción y el empleo en nuestra provincia", expresó Jaldo.
Desde Tucumán, el mensaje fue claro: defensa firme de los recursos que corresponden a la provincia, pero con vocación de diálogo. Es la fórmula que define a este grupo de mandatarios: negociación antes que confrontación, pero con límites.
La reunión no dejó anuncios concretos. Dejó, en cambio, una señal política: el federalismo empieza a organizarse. Norte y Sur, con realidades distintas pero problemas similares, ensayan una coordinación que podría incidir en las próximas discusiones legislativas.
También el lunes, los senadores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) dieron el portazo del bloque peronista Popular que comanda José Mayans. Los tres legisladores tienen línea directa con Jalil, Sáenz y Jaldo, respectivamente. Estos últimos se muestran distantes de la conducción del PJ nacional en cabeza de Cristina Kirchner.