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Depende de qué encuesta se lea, Tucumán es un lugar completamente diferente. En una, Osvaldo Jaldo gobierna con mayoría, Javier Milei es rechazado por casi 6 de cada 10 tucumanos y el peronismo gana cómodo si hubiera elecciones hoy. En la otra, el gobernador desaprueba por encima del 53%, el Presidente supera el 50% de aprobación y el libertario Lisandro Catalán encabeza la intención de voto.
En menos de una semana, los dos espacios políticos que polarizaron la elección del año pasado exhibieron sus estudios. Ambos fueron realizados en la primera quincena de junio, aunque con diferentes metodologías y alcance.
El estudio de Hugo Haime & Asociados, realizado entre el 5 y el 16 de junio sobre 800 casos con muestra domiciliaria en 20 localidades de toda la provincia, presenta un mapa que favorece al peronismo gobernante. La aprobación del gobernador Jaldo alcanza el 55%, frente a un 41% que lo desaprueba. En imagen, encabeza el ranking de dirigentes con una evaluación positiva agrupada del 65,6% y un saldo de +31,5 puntos entre imagen favorable y desfavorable. En el otro extremo, el presidente Milei aparece con 58% de desaprobación y apenas 39% de aprobación. La percepción económica refuerza ese cuadro, ya que el 82% considera que la situación del país mejoró poco o nada desde que Milei asumió, y el mismo porcentaje evalúa que su economía doméstica tampoco mejoró.
En intención de voto a gobernador, Haime registra al Partido Justicialista con el 42,3%, contra el 30,4% de La Libertad Avanza y el 8,3% de la UCR. Con candidatos explícitos, la fórmula Jaldo/Miguel Acevedo trepa al 46,6%, frente al 29% de la dupla Catalán/Federico Pelli y el 14,1% de la fórmula radical Roberto Sánchez/Mariano Campero. En esa tabla, el presidente de LLA en Tucumán es el único dirigente provincial con saldo negativo en imagen: 31% de evaluación positiva contra 32,2% negativa para Catalán.
El dato de color de esta medición está en la presentación de una eventual fórmula de Fuerza Republicana, con Ricardo Bussi secundado por Gerardo Huesen. Lo curioso es que el diputado, si bien resultó electo por el bussismo, integra desde hace más de un año La Libertad Avanza.
La otra realidad
El informe de Isasi/Burdman, relevado entre el 10 y el 17 de junio, dibuja un escenario opuesto. Según esa consultora, ligada al ecosistema libertario, Jaldo tiene una aprobación de gestión del 40,2% y una desaprobación del 53,7%, números que invierten los de Haime.
Su imagen personal resulta aún más negativa: 17,3% positiva y 44,6% negativa. La evolución que traza la propia consultora muestra una caída sostenida desde el 61,3% de aprobación de julio de 2025 hasta el 40,2% actual.
Sobre Milei, en cambio, Isasi/Burdman registra una aprobación de gestión del 50,9%, once puntos por encima de lo que marca Haime. En intención de voto por partido, La Libertad Avanza encabeza con el 34,1%, seguida por Tucumán Primero/PJ con el 23,4%.
Con candidatos explícitos, Catalán lidera con el 27,1% frente al 22,2% de Jaldo. El 62,2% de los encuestados por Isasi/Burdman declara que votará por un cambio en 2027, contra solo el 26,9% que apoyaría la continuidad peronista.
Diferentes métodos
La explicación de una brecha tan pronunciada puede hallarse en la forma de recolección de datos. Haime utilizó muestra domiciliaria ajustada a parámetros poblacionales, cubrió 20 localidades y trabajó con 800 casos con un margen de error de ±3,54 puntos porcentuales. En cambio, Isasi/Burdman relevó 959 entrevistas mediante método coincidental (intercepción en la vía pública), con cobertura territorial más acotada y sin selección aleatoria de domicilios. Según los especialistas en comunicación política, la técnica coincidental tiende a sobrerepresentar perfiles de mayor movilidad urbana y puede introducir sesgos que el muestreo domiciliario probabilístico busca evitar.
Por supuesto, ninguno de estos dos trabajos contempla una realidad que el día de la votación, en Tucumán, suele tener incidencia: el sistema electoral de acople y el aparato. En 2027 se pondrán en juego todos los cargos electivos en la provincia, con lo cual habrá una competencia enorme incluso dentro del oficialismo en las 93 comunas rurales, en los 19 municipios y en la puja por ocupar bancas municipales y en la Legislatura. Y otro factor: el desdoblamiento electoral. En Tucumán probablemente se vote el tercer domingo de mayo, para evitar que la figura de Milei arrastre a los candidatos opositores.
Lo que queda claro, más allá de cuál de los dos estudios se acerque más a la realidad del electorado tucumano, es que la disputa por la Gobernación 2027 entró en una fase nueva, signada por la ansiedad de los protagonistas. Los actores políticos empezaron a medir, a publicar y a instalar relatos. La guerra de encuestas, con todo lo que eso implica, acaba de comenzar.