
Por una ajustada mayoría, el oficialismo en el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán consiguió este martes aprobar un incremento del 33% en la tarifa del servicio de taxis, en una votación que dejó expuesta una clara división política entre el bloque peronista y la oposición.
La actualización tarifaria fue incorporada sobre tablas, tras el cuarto intermedio del pasado jueves, y obtuvo nueve votos afirmativos contra siete negativos. De este modo, la bajada de bandera pasará de $900 a $1.200, mientras que la ficha por cada 100 metros recorridos se elevará a $120. La nueva tarifa entrará en vigencia una vez que la ordenanza sea remitida al Departamento Ejecutivo y promulgada, un trámite que se concretaría en las próximas horas.
El bloque peronista aportó siete votos favorables a través de José María Franco, Ernesto Nagle, Eduardo Molina, Hugo Andina Lizárraga, Facundo Vargas Aignasse, Gonzalo Carrillo Leito y Emiliano Vargas Aignasse. La iniciativa también contó con el acompañamiento del concejal de Acción Vecinal, Cristian Abel, y del edil de Libres del Sur, Gastón Gómez, lo que permitió al oficialismo reunir la mayoría necesaria.
En la vereda opuesta se ubicó la oposición, conformada por los radicales Gustavo Cobos, José María Canelada, Leandro Argañaráz y Federico Romano Norri, junto a los representantes de Fuerza Republicana Ramiro Ortega y Alfredo Terán de Zavalía, además del concejal del Partido por la Justicia Social, Carlos Ale, quienes rechazaron el incremento.
La votación tuvo además una ausencia significativa: la concejal alfarista Ana González no estuvo presente al momento de la votación. El debate fue conducido por el vicepresidente primero del cuerpo, Ramiro Ortega, debido a que el presidente del Concejo, Fernando Juri, se encuentra ejerciendo interinamente el Departamento Ejecutivo municipal ante el viaje al exterior de la intendenta Rossana Chahla.
Con esta aprobación, el oficialismo capitalino volvió a exhibir capacidad para reunir mayorías en el recinto con el respaldo de sectores aliados, en una sesión en la que la actualización tarifaria para los taxistas terminó saliendo por una diferencia de apenas dos votos.
La sesión se desarrolló en medio de una protesta de taxistas que se movilizaron a las puertas del Concejo Deliberante, expectantes sobre el aumento tarifario y con renovados reclamos a las autoridades para que ejerzan un mayor control sobre los autos que prestan el servicio de transporte a través de aplicaciones.
La postura del oficialismo
Durante el debate, el presidente de la bancada oficialista, Ernesto Nagle, pidió el acompañamiento del cuerpo y sostuvo que la actualización responde a criterios de razonabilidad. "Es muy incómodo hablar de aumento, a nadie le gusta, pero tenemos que afrontarlo como concejales y tratar de ser lo más equilibrados posible, tanto para el funcionamiento del sistema como para que los usuarios puedan seguir haciendo uso de esta forma de transporte que tenemos en San Miguel de Tucumán", expresó.
A continuación, el presidente de la Comisión de Transporte, José María Franco (foto inferior), explicó que la iniciativa ya había sido analizada en comisión y que su tratamiento guardaba relación con la reciente actualización tarifaria del transporte urbano de pasajeros. El edil remarcó que se trata de un servicio público concesionado cuya regulación es responsabilidad del Concejo y advirtió que, a diferencia de otros sistemas, la actividad no cuenta con subsidios estatales.

"El análisis tuvo que ver con la variabilidad de los costos del combustible, de los repuestos y de lo que es lo primario en su actividad, que es el vehículo de cada uno de los licenciatarios", señaló. Además, recordó que el último incremento había sido otorgado en junio de 2025 y afirmó que el porcentaje propuesto incluso se ubica por debajo de la evolución de los costos. "Creemos que es un monto que ayudaría al funcionamiento del sector", argumentó el concejal oficialista.
Argumentos de la oposición
Desde la oposición, el radical Gustavo Cobos reconoció que el aumento del 33% se correspondía con la inflación acumulada desde la última actualización tarifaria, pero advirtió sobre el deterioro del poder adquisitivo de los usuarios. "Hay otra pata que tiene este servicio, que son los usuarios de taxis, que también son los mismos vecinos que en este tiempo han visto caer su poder adquisitivo", sostuvo.
El concejal de la UCR aseguró haber conversado con choferes y peones de taxis, quienes le transmitieron su preocupación por una eventual caída en la demanda.
"Ellos saben cuándo una tarifa también se vuelve difícil de afrontar para los usuarios y saben cuándo se comienza a resentir la demanda", afirmó. En ese sentido, planteó que un incremento del 20% sería más adecuado y señaló que, si se tomara como referencia la evolución salarial, la bajada de bandera debería ubicarse en torno a los $1.115.

También se pronunció en contra el concejal del Partido por la Justicia Social (PJS), Carlos Ale, quien consideró que el contexto económico torna inoportuno cualquier incremento. "Mi voto será negativo al aumento de la tarifa de taxis. En este contexto que vive el país, cualquier aumento que golpee el bolsillo de la gente es inoportuno e injusto", manifestó.
Ale sostuvo que el servicio cumple una función social para numerosos vecinos y advirtió que el impacto recaerá especialmente sobre los adultos mayores. "Los jubilados son quienes más utilizan el taxi y una suba de la tarifa podría perjudicarlos y mucho", concluyó.