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LA SEMANA POLÍTICA

¿Quién quiere decirle a Jaldo lo que tiene que hacer?

El gobernador reclamó autonomía frente al peronismo nacional, mientras Manzur prepara su segundo acto y la discusión por las PASO lo vuelve una pieza clave en el Congreso. La oposición no peronista lleva a la Corte la pelea por su reelección.

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Fernando StanichTendencia de noticias
24 oct, 2026 09:42 p. m. Actualizado: 24 oct, 2026 09:49 p. m. AR
¿Quién quiere decirle a Jaldo lo que tiene que hacer?

Hay una idea que va instalándose con fuerza en la precampaña tucumana, acerca de la cada vez mayor presión que el peronismo nacional ejerce sobre Osvaldo Jaldo. Es cierto que las fotos de Juan Manzur con Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa fogonearon esa versión. Pero también los últimos movimientos y dichos del gobernador abonaron esa hipótesis de que fragmentación del peronismo provincial es seguida con atención desde Buenos Aires.


“A este gobernador nadie de Buenos Aires, sea del partido que sea, le va a venir a decir lo que tiene que hacer con su provincia. ¡Tucumán está primero!”, enfatizó hace una semana en el hipódromo el mandatario. Y siguió: “dejen de joder con señalar con el dedo chueco a los compañeros”. Luego, fue aún más preciso respecto de los destinatarios de su mensaje. “Cada distrito tiene que manejarse solo, cada provincia tiene la autonomía y hay que practicar el verdadero federalismo dentro del Partido Justicialista”, sostuvo tras aquel 17 de octubre multitudinario.


Claro, ese día la amenaza de una sublevación interna se había corporizado con el acto que el senador Manzur encabezó en Villa Luján. Si bien no hubo equivalencias entre un evento (el del peronismo oficialista) y el otro (el del peronismo opositor), la advertencia no necesariamente surge de la masividad, sino del mensaje. Y ese mensaje da a entender que el ex gobernador está decidido a enfrentar a su ex compañero de fórmula.


De esa manera se explica la efusividad que hubo en la noche del lunes en la casa que Manzur tiene en Yerba Buena. Ese día, convidó un asado criollo para casi 50 dirigentes. Se hizo una valoración del acto del sábado y se programó el nuevo mitin, para el 17 de noviembre. Para el Día de la Militancia Peronista, el manzurismo proyecta otro evento ya con invitados de otras provincias y, quizá, en un espacio público. Se habló incluso de realizarlo en un parque, para evitar los inconvenientes que tuvieron a la hora de conseguir un predio en este Día de la Lealtad.


Para el jaldismo, la amenaza de Manzur no se explica en cantidad de votos o en poder de daño electoral, sino que es simbólica. De hecho, el manzurismo se encargó de difundir encuestas que le dan 15 puntos, pero aquellas que manejan en el oficialismo (como las de Hugo Haime) y en la oposición lo ubican por debajo de los 5 puntos. Es decir, la Casa de Gobierno no tendría por qué temer un riesgo en las urnas.


El problema real es que se le amontonen todos en su contra. Por ejemplo, la consigna del acto que diseña Manzur para el 17 de noviembre es la de plantarse como el espacio antimileísta en Tucumán y reforzar la idea de que Jaldo es un candidato de Javier Milei. Sobre eso giró todo su discurso hace una semana el ex ministro de Salud nacional.


Quizá por eso, Jaldo se dedicó en este último tiempo a tomar distancia discursiva del Gobierno nacional. Cuentan además en el oficialismo que ese fue uno de los consejos que Haime le formuló al mandatario. El encuestador del peronismo tucumano de los últimos 25 años, quizá uno de los profesionales que mejor conoce el territorio y el identikit electoral tucumano, cuenta con números que proyectan una victoria del peronismo en Tucumán. Sea quien sea el candidato, según su análisis, el Partido Justicialista ganaría. El asunto es que entonces el actual mandatario tiene que exacerbar su perfil opositor a Milei.


Las PASO como moneda


Hay una discusión en la que esa presión puede volverse concreta. El Gobierno nacional busca eliminar o suspender las primarias para 2027. Para el peronismo, la herramienta es estratégica, porque le permitiría dirimir en las urnas una interna que hoy no tiene cómo ordenar. Por eso el tema ocupó parte de la reunión que Cristina mantuvo con Massa el viernes previo al 17 de octubre, en San José 1111. Según los medios porteños, la ex presidenta quiso saber si la Casa Rosada reuniría los votos para suspenderlas. La evaluación, por ahora, es que no: en el Senado se necesitan 37 voluntades y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, todavía negocia con los gobernadores.


Ahí Jaldo vuelve a ser una pieza clave. En el oficialismo tucumano sostienen que no están de acuerdo con modificar las reglas de juego a mitad de camino. Lo planteó en público a mitad de año el propio gobernador. Pero esa posición, sin embargo, convive con la negociación que mantiene con la Nación por recursos, obras y la compensación de la tarifa eléctrica para los meses de calor, entre otras cuestiones. ¿Mantendrá su postura de rechazo a la eliminación de las PASO? O bien, ¿a qué presión cederá el tucumano, si es que debe hacerlo?


En la sesión de Diputados de esta semana hubo episodios bastante pintorescos para la comidilla política tucumana. El primero se dio al inicio del debate, cuando el manzurista Pablo Yedlin propuso un apartamiento del reglamento para que pudiera debatirse una prórroga de la emergencia pediátrica en el país, debido a que la ley vencía ese día. Aunque no le dieron los números en el recinto, las dos diputadas del bloque Independencia presentes acompañaron esa moción. En criollo, las jaldistas Gladys Medina y Elia Fernández de Mansilla dieron sus votos a una iniciativa de su rival en la pulseada justicialista local.


Hacia el final de la sesión ocurrió algo extraño, al momento de tratarse la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. En el capítulo referido a la Ley de Tierras, que reestablece el tope de porcentaje de venta a extranjeros, Medina y Fernández de Mansilla votaron en contra. Curioso, porque sólo cuatro diputados lo hicieron (dos fueron las jaldistas) y porque todo Unión por la Patria acompañó ese giro libertario.


No hubo explicaciones oficiales respecto del sentido del voto de las tucumanas, lo que alimentó las especulaciones. Hay dos posibilidades. Una, que lo hayan hecho porque la Ley de Tierras de 2011 tiene el sello de Cristina Fernández de Kirchner, que venía de mostrarse con Manzur. Y dos, que se haya tratado de una simple equivocación a la hora de votar, algo que suele suceder con más frecuencia de la que se cree en sesiones tan extenuantes y que permiten desagregar el voto según el articulado de cada proyecto.


Todos contra uno


Esa posibilidad tendrá su primera escena este lunes. En un hotel céntrico, Mariano Campero (Cambia Tucumán) y los referentes del PRO, la UCR, Fuerza Republicana y Creo anunciarán la presentación ante la Corte Suprema de la Nación una acción declarativa de inconstitucionalidad contra la Provincia. Pedirán que se declare la inconstitucionalidad parcial del artículo 90 de la Constitución tucumana, en cuanto habilita cuatro mandatos consecutivos en los cargos de vicegobernador y gobernador.


La oposición no peronista se adelantó así al manzurismo, que desde hace semanas asegura que tiene lista su propia presentación pero que aguarda lo que la Corte resuelva sobre Formosa y Gildo Insfrán. En la Casa de Gobierno, a modo de respuesta, aseguran que no están preocupados por esos planteos porque cuentan con dictámenes jurídicos que validan la candidatura a la reelección de Jaldo.


Noviembre asoma entonces como un mes de definiciones cruzadas. El manzurismo planea su segundo acto para el Día de la Militancia. La Corte espera la contestación de Formosa, cuyo plazo vence en la segunda quincena del mes. Y el Congreso discute las reglas con las que el peronismo pretende ordenarse. En las tres pistas aparece Buenos Aires. Justo el lugar desde donde, según Jaldo, nadie le va a decir lo que tiene que hacer.

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