
¿Creían que tras el título en Qatar 2022 no se podía volver a vibrar y sufrir con un Mundial? Se equivocaban. En un partido para el infarto, la Selección Argentina le ganó 3-2 a Egipto, remontando un 0-2 en los últimos 15 minutos, y se metió en cuartos de final. Todo un país lo vivió con angustia total, y para desahogarse, millones de personas salieron a festejar en todos los puntos de la Argentina. Y Yerba Buena no fue la excepción.
Apenas consumado el triunfo del equipo de Lionel Scaloni, el habitual punto de encuentro para los fanáticos yerbabuenenses comenzó a colmarse de gente. Caminando, en moto, en auto... como sea, los tucumanos encontraban la forma de llegar para desatar toda su locura y su algarabía por el resultado. Rápidamente, se cortaron las esquinas cercanas para garantizar un festejo en paz.
Familias, grupos de amigos, cadetes de Pedidos Ya... la mezcla tremendamente heterogénea le dio color a la tarde, bajo un lindo sol y un clima fresco pero agradable. Todos unidos, lógicamente, bajo los colores celeste y blanco, mientras volaba espuma y sonaba música a todo volumen.
Cristian Argiró, árbitro de la Liga Tucumana, llegó con su esposa y sus hijos, Lautaro y benicio; todos vestidos de Argentina y con la cara pintada. "Muy sufrido el partido. Los chicos tienen que disfrutar de este momento", reconoció Cristian. Lautaro, su hijo más grande, reconoció que las emociones lo sobrepasaron. "Lloré cuando metió el segundo gol Egipto", dijo. ¿Y cuando llegó el gol de Enzo Fernández? "Lloré de felicidad", admitió.
Otro que llegó con su familia fue Franco, acompañado de su esposa y sus dos hijas pequeñas. "Fue para morirse. Pero hay un gran equipo que siempre sale adelante", dijo el hombre. "Fue una locura el tercer gol. Gritamos, nos abrazamos, festejamos, no lo podía creer. Ahora a festejar en familia para que le quede un hermoso recuerdo a las chicas", subrayó.
Santiago, Gianluca, Mariano y Juanma vieron el partido juntos, y llegaron al mástil a festejar junto a Matías, otro amigo suyo, que lo vio en su casa por cábala. "Pensamos que estábamos eliminados", reconoció Gianluca. "Empezamos a llorar", sumó Mariano. Los jóvenes, estudiantes secundarios, no dudan: "Esta Selección está para ser campeona", sentenciaron, antes de empezar a cantar "Dale campeón" y sumarse a los festejos.
"Zique", joven santiagueño, vio el partido con sus amigos y se desquitó ante los micrófonos de TdN. "No hacía falta sufrir, casi me agarran 3 ACV", tiró entre risas. "Fue un quilombo la casa con el tercer gol, levantamos todo, tiramos todo", relató.
"Magui" tuvo en su casa a sus dos hijas y un grupo de amigas del colegio, que alentaron a la Selección con las caras pintadas, camisetas y banderas. Y contó que, tras el segundo gol, tanto ella como algunas de las chicas fueron obligadas a quedarse en distintas partes de la casa. "Me dejaron en el living, dos chicas se tuvieron que quedar en el baño y las otras en el cuarto, por cábala", contó entre risas. "Terminamos todas sin voz después del tercer gol", aseguró.
Denise Leguizamón fue otra de las jóvenes estudiantes que vivió el partido junto a sus compañeros. "Pensábamos que nos quedábamos afuera, la pasamos muy mal. Empezamos a cambiarnos de lugar para ver si cambiábamos la suerte. Cuando hizo el tercer gol Argentina nos pegamos, tiramos todo, hicimos un quilombo", relató.
Helena, Agustina y Josefina vieron el partido juntas, todas lookeadas, junto a otras dos amigas. "Me quería matar", reconoció Helena sobre el segundo gol de Egipto. Cuando fue el tercer gol, contaron, se unieron en un solo grito, desatando la algarabía.
Quizás el único, o uno de los pocos argentinos que vivió el partido con tranquilidad, fue Santiago Nanterne. "Les dije a mis amigos que lo ganábamos por mística. Sentíamos que estábamos emanando mística. No sé si lo ganábamos, pero estaba seguro que lo empatábamos al menos", contó. "Fue el gol que más grité en mi vida, más que el de Messi a Francia, más que cualquiera", reconoció, sobre el gol de Enzo Fernández.
Los festejos se extendieron por un par de horas en Yerba Buena. Después del sufrimiento, la Selección Argentina tiene una vida más, y sueña con seguir avanzando en el Mundial. Mientras tanto, los argentinos festejan y disfrutan de los éxitos.
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