
La inseguridad en las zonas de explotación de recursos naturales alcanzó un nuevo pico de tensión en el sector Upstream de la Cuenca del Golfo San Jorge, ubicada entre las provincias de Chubut y Río Negro. Según reportó la agencia Noticias Argentinas (NA), delincuentes sustrajeron aproximadamente 750 metros de cable de cobre de una línea de media tensión de 10,4 kV. El ataque se concentró en el área de Campamento Central, afectando directamente la operatividad de una Subestación de Producción clave para la región.
El peritaje realizado por la Comisaría de Laprida y expertos de Criminalística reveló que no se trató de un hecho fortuito, sino de un accionar con logística previa. Los delincuentes derribaron de forma intencional varios postes del tendido eléctrico para facilitar el corte y transporte del material. En el lugar, los investigadores hallaron incluso un rollo de cable preparado para ser retirado, lo que confirma que las organizaciones criminales cuentan con equipamiento pesado para vulnerar la infraestructura estratégica del país.
Detrás de estos ataques sistemáticos se esconde la millonaria rentabilidad del mercado negro de metales, donde el kilo de cobre se llega a pagar más de $17.000. Esta cifra ha disparado la frecuencia de los robos en toda la Patagonia, permitiendo que se consoliden circuitos informales de comercialización que vuelven invisible el material una vez procesado. A pesar de los patrullajes preventivos y el refuerzo de monitoreo por parte de las operadoras, la cadena de transporte y venta ilegal sigue encontrando fisuras en los controles.
Las consecuencias para la industria hidrocarburífera son alarmantes, ya que estos incidentes no solo representan cuantiosas pérdidas económicas, sino que ponen en riesgo la estabilidad de la producción nacional de energía. La afectación de la infraestructura crítica genera paradas no programadas en los pozos y eleva los riesgos operativos para el personal en campo. El incremento de estos delitos de "guante blanco" en yacimientos petroleros sigue siendo un desafío sin resolver para las autoridades locales y nacionales.