Dólar Oficial
$1.545
Dólar Blue
$1.560
Dólar Tarjeta
$2.008,50
Euro
€1.739,83
Real
R$293,79
Azúcar Tucumán · 50kg
$36.810
Azúcar Int. · Londres N5
US$24,707
Azúcar Int. · EEUU N11
US$423,29
Bioetanol de caña ($/L)
1.072
Bioetanol de maíz ($/L)
982.976

Zulma y su hijo Gonzálo.
"Sola", dice sin dudar Zulma González ante la pregunta sobre cómo se sintió el primer día del juicio por la muerte de su hijo. "Luché durante cuatro años sola, con mis propias fuerzas y con mis abogados, cuando lo que correspondía era que la Fiscalía trabaje en el caso desde el minuto uno", agrega. Es la primera persona en la historia judicial de Tucumán en llegar a debate oral sin la participación del Ministerio Público Fiscal.
Los dos investigadores que tuvieron a su cargo la investigación de la muerte de Gonzalo Gonzáles se negaron a formular cargos contra el policía que disparó la bala que lo mató. El expediente llegó hasta la Fiscalía Regional y giró durante cuatro años en tribunales, siempre sobre la versión que dio el uniformado: que él intervino en un asalto y disparó porque su propia vida estaba en riesgo.
Durante todo ese tiempo, Zulma reclamó que se le formularan cargos para que se evaluara todo en juicio oral. “Golpeé puertas, hablé con fiscales, se me rieron en la cara, llegué hasta el fiscal Regional: peleé cuatro años y voy a seguir peleándola”, explica a Tendencia de Noticias, tras el primer día del juicio de su hijo.

No hay nadie sentado en el espacio previsto para la Fiscalía y su equipo. El proceso no tiene acusación pública: el Ministerio Público Fiscal se retiró hace tiempo de la causa y pidió el sobreseimiento del acusado. En su lugar se sienta Zulma con sus abogados, Patricio Char y Facundo Herrera. Es la primera vez que la querella tiene la responsabilidad exclusiva de probar el delito.
Gonzalo tenía 19 años cuando recibió los dos disparos que acabaron con su vida. Ocurrió el 12 de agosto de 2022, en la esquina de Coronel Zelaya y Pasaje Vera y Aragón. Pasada la medianoche, el agente de Infantería Juan Marcelo Pérez se dirigía a cumplir una consigna en barrio Francisco I, cuando un hombre lo detuvo y le dijo que a pocos metros se estaba consumando un robo. El policía vio a cuatro jóvenes y disparó. Hirió en el abdomen a González, que se subió en la moto de su amigo, cayó a las dos cuadras y fue trasladado al hospital, donde murió.
La versión que dio Pérez sobre el hecho fue que vio a dos jóvenes armados apuntando contra otros dos, que procedió de acuerdo al protocolo dando la voz de “alto, policía” y que uno de ellos hizo un disparo contra el uniformado, por lo que él respondió en legítima defensa de su vida. Esa también fue la versión oficial, difundida por la prensa.

Los medios de comunicación cubrieron el caso como un enfrentamiento entre un delincuente y un policía. Durante cuatro años, Zulma tuvo poco acceso a la prensa: al no existir cargos contra el policía Pérez, los medios no tomaban el caso. “Pasa que la policía tiene un enorme poder, pesa mucho en algunas causas. Hay casos de homicidio en los que estuvieron varios periodistas, canales y mucha prensa; pero en cambio en el caso de mi hijo, no. Yo sé que hay varios periodistas que son perseguidos por la Policía y tratan de no meterse en casos como el mío”, analiza.
Zulma sostiene que, más allá de conocer a su hijo y saber que él no se dedicaba a robar, existen pruebas que merecen ser revisadas en juicio, por ejemplo, la declaración de la supuesta víctima del robo. Se trata de un joven que conocía a Gonzalo y que declaró que esa noche habían tenido un entredicho, pero nunca existió ningún asalto. “Facundo Chávez dijo delante de la jueza: ‘fue una discusión, había terminado todo esa noche y estrechamos las manos con un saludo’. Y agregó que quedaron en hablar al día siguiente para arreglar bien las cosas. Esa sola declaración bastaba para abrir una investigación, para formular cargos que permitan evaluar todas las pruebas en un juicio”, reclama. “Acá no hubo robo, no hubo una agresión de Gonzalo hacia el policía. Yo solamente pido justicia”.
“Yo soy la voz de Gonzalo para que no haya más casos como el mío. ¿Por qué a la Policía le dan todo el derecho, el blindaje policial, de matar cuando se supone que están preparados y capacitados para cualquier tipo de circunstancia?”, se pregunta.
Es consciente de que está transitando un camino inédito, junto a sus abogados. Sin embargo, cree que este juicio, sea cual sea el resultado, abrirá las puertas para personas que sienten que la Fiscalía no investiga sus casos como debería. “Este juicio está dándole la oportunidad a varias familias para que lleguen hasta esta última instancia y para que la puedan pelear. Que no bajen los brazos, como no lo hice yo, que confíen en que Dios va a hacer las cosas en su tiempo”, finalizó.