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Juan Marcelo Pérez, el policía que disparó y quitó la vida a Gonzalo Sebastián González, resultó absuelto este jueves en el primer juicio celebrado en Tucumán sin participación del Ministerio Público Fiscal. La acusación estuvo a cargo de la querella, ejercida por los abogados Patricio Char y Facundo Herrera, en representación de la madre de la víctima, Zulma González, porque la fiscalía pidió el sobreseimiento en la estampa de investigación.
La jueza Lorena Rocha entendió que Pérez actuó dentro del marco de la legítima defensa el 12 de agosto de 2022, en Pasaje Vera y Aragón y Coronel Zelaya, cuando un vecino le advirtió que había un asalto en curso y él disparó contra un grupo de jóvenes que estaba en el lugar. Gonzalez recibió el disparo, avisó a su amigo que estaba herido, se subió a una moto con él y partió, pero cayó sin vida a los pocos metros.
La querella había llegado a juicio con la imputación por homicidio simple. Sin embargo, al momento del alegato, entendió que debía acusar por homicidio con exceso en la legítima defensa. Entendió que Pérez, funcionario policial de Infantería, estaba entrenando para enfrentar una situación de potencial peligro sin poner en riesgo la vida de las personas que allí se hallaban. Char señaló que había personas tres cuadras adelante que debieron refugiarse de los tiros. Además, señaló que Pérez manipuló luego la escena del hecho y se fue “a su casa a cambiarse ropa”.
La magistrada consideró que Pérez estaba justificado para acudir por la alerta del vecino, consideró probado que, tras resguardarse en una columna, dio la voz de alto y ordenó a González tirar el arma.
Pérez fue absuelto por el beneficio de la duda, ya que la jueza consideró que las pruebas planimétricas, testimoniales y científicas no fueron suficientemente claras para probar cuándo ocurrió el disparo mortal. La defensa sostenía que fue mientras Pérez estaba autorizado a actuar para impedir un peligro inminente. Sin embargo, sostuvo Rocha, no se probó la ubicación exacta de la moto, la trayectoria de González ni el momento temporal exacto del impacto decisivo.
La magistrada consideró que no se probó con certeza que el disparo mortal ocurriera cuando González estaba huyendo y ya no representaba un peligro para el policía. Además, las heridas en el muslo y el abdomen se interpretan como intentos de neutralizar y no de matar.
Finalmente, la jueza dirigió unas palabras a la madre de la víctima y valoró que haya logrado llegar a juicio, aún sin apoyo del Ministerio Público Fiscal: “entiendo que fallo no es algo que esperaba, señora Zulma. Después de toda esta lucha sentir que todo es para nada, yo lo entiendo. Pero no es así, pudo ser escuchada, usted pudo oír. Hay cosas que en este mundo se pueden hacer. Y hay cosas que se dejan para Dios”.