
La paciente, pareja de un hombre que había superado la misma patología hace poco más de un mes, había cumplido estrictamente con el período de aislamiento preventivo de 21 días sin manifestar síntomas previos. No obstante, al comenzar a desarrollar malestares físicos como fiebre, tos y dolores musculares que inicialmente se confundieron con una infección urinaria, fue trasladada al centro de salud para la realización de los estudios laboratoriales pertinentes.
Desde el centro asistencial informaron que el estado general de la mujer es estable, aunque su permanencia en terapia intensiva resulta fundamental para asegurar un monitoreo estricto de su evolución clínica. Paralelamente, los equipos de epidemiología ya han desplegado las tareas de control de foco en el entorno cercano a la paciente, reforzando el seguimiento de posibles contactos estrechos para cortar cualquier cadena de transmisión.
El hantavirus es una afección viral grave vinculada principalmente al contacto con secreciones o excrementos de roedores infectados, cuyos síntomas requieren una consulta médica urgente para evitar complicaciones respiratorias mayores. Ante la aparición de cuadros compatibles, los especialistas instan a la población de la zona a mantenerse alerta, destacando que los protocolos de prevención y vigilancia se mantienen activos para contener cualquier foco adicional en la región.