
El nombre de Alejandra Felisa Rejas se hizo conocido en los medios de comunicación por ser una de las comisarios separadas de la Policía Federal tras el estallido del escándalo de las presuntas coimas que, se cree, cobraban efectivos tucumanos a contrabandistas de mercadería para dejarlos pasar.
Sin embargo, no es la primera vez que la ahora ex uniformada desfila por los tribunales. Es la hermana de Roberto Rejas, condenado a prisión perpetua por haber matado a Milagros Avellaneda y al hijo de ambos, Benicio Coronel, de un año y ocho meses. El hecho ocurrió en octubre de 2016 y los cuerpos de las víctimas nunca aparecieron.

Alejandra Rejas, incluso, declaró en el juicio contra su hermano. Sus respuestas fueron escuetas y, en muchos casos, monosilábicas. porque logró probar que al momento de la desaparición de Milagros y Benicio ella estaba en el exterior. Sin embargo, se le formularon preguntas sobre si creyó que su hermano podría estar borrando pruebas de su delito,. “A la mamá de Milagros le corrían las lágrimas por la cara, teníamos mucha impotencia porque no había forma de que responda con seriedad, de que se explaye sobre lo que sabía”, recuerda Silvia Furque, abogada de Amalia Ojeda, mamá de Milagros y abuela de Benicio.
En ese juicio, Rejas fue condenado a prisión perpetua y se le ofreció revisar la pena si rompía el silencio y decía dónde había escondido los cuerpos. Lejos de aceptar la propuesta, a los cinco días se fugó. Alejandra, entonces, quedó bajo la mira de la Justicia porque se sospechaba que podía haber ayudado a su hermano. Su nombre quedó plasmado en la carátula “Rejas Roberto Carlos (...) Alejandra Felisa Rejas S/ Evasión Art. 280, Favorecimiento De Evasión Art. 281 - Vict.: Administración Pública”, aunque no fue condenada.
Una familia experta en crímenes
Los Rejas no son una familia ajena al ámbito criminal. Roberto, además de ser condenado con sentencia firme por el doble homicidio, era guardiacárcel de oficio. Su hermana Alejandra era una comisario de alto rango en la Policía Federal hasta se reciente desvinculación. Una tercera hermana también se desempeña en la fuerza nacional.
El padre también era Policía Federal, aunque al momento del crimen ya estaba retirado y se dedicaba a la docencia. Roberto Fernando Rejas, experto en criminología, era profesor de esa materia en el instituto Almafuerte. Ese oficio le permitió declarar a favor de su hijo y justificar sus búsquedas en google tras matar a sus víctimas. Rejas hijo buscó “descomposición de cadáveres”, pero se justificó diciendo que lo había hecho por pedido de su padre, que necesitaba ese dato para la materia que dictaba.

Sin embargo, en el juicio, se probó que ese contenido no estaba en el programa de la cátedra y que no tenía nada que ver con los conocimientos que él impartía. No pudo ser acusado por encubrimiento ya que la legislación no admite esa figura entre padre e hijo.
Rejas padre fue echado de su cargo. "Dados los acontecimientos de público conocimiento, en donde se lo vincula a una grave situación judicial, de índole personal, es que este establecimiento desea manifestar el total rechazo y desprecio con los comportamientos al que se lo asocia y se solidariza con la familia de Milagros y de Benicio”, señaló la institución en un comunicado.
El escándalo de las coimas
A principios de julio de este año, el juez Federal de Santiago del Estero Sebastián Argibay autorizó al fiscal Pedro Simón a marcar billetes para detectar si un grupo de policías federales que se desempeñaban en Tucumán recibía coimas.

Tras obtener resultado positivo, ordenó la detención de siete uniformados acusados de cobrar dinero a bagayeros y traficantes de mercadería para dejarlos pasar con los objetos de contrabando. Además, se allanó la sede de la Policía Federal de Tucumán y se secuestró documentación.
La cúpula de la PFA resolvió separar de sus funciones al comisario David Adrián Domínguez, además de Alejandra Rejas. Su situación se definirá en los próximos días, de acuerdo a las pruebas que vayan arrojando los peritajes sobre los teléfonos celulares y la documentación secuestrada.