
La actualización del Controlador Electrónico de Faena (CEF), presentado durante la Exposición Rural 2026, busca ampliar el alcance de la fiscalización digital en las plantas de faena de todo el país, con el objetivo de fortalecer la trazabilidad, mejorar los controles y reducir la informalidad en la cadena cárnica.
La nueva versión, denominada CEF 2.0, fue desarrollada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en respuesta a planteos realizados por representantes del sector privado. La presentación se realizó ante cámaras que nuclean a la industria frigorífica y a la producción de carnes, en un encuentro donde se expusieron las principales mejoras incorporadas al sistema.
Antes de su implementación masiva, el organismo puso en marcha una prueba piloto en doce establecimientos seleccionados. Para esa etapa se contemplaron distintos criterios, entre ellos la ubicación geográfica de las plantas, el volumen de faena, el proveedor del equipamiento previamente instalado y el tipo de habilitación con la que operan, ya sea provincial o federal.
Superada esa instancia, el objetivo es extender progresivamente el CEF 2.0 a las aproximadamente 480 plantas frigoríficas del país. De concretarse ese despliegue, el sistema abarcará la faena de todas las especies, unificando el esquema de control en toda la cadena.
El Controlador Electrónico de Faena funciona como una "caja negra" instalada en los frigoríficos. El dispositivo combina una balanza con cámaras que registran el peso de los animales y capturan imágenes durante el proceso de faena. Toda esa información queda almacenada digitalmente, permitiendo un seguimiento más preciso de la actividad.
Desde la Secretaría de Agricultura destacan que esta herramienta forma parte de una estrategia de fiscalización inteligente orientada a mejorar la transparencia del mercado. El sistema permite contar con información objetiva para supervisar la actividad de los establecimientos y facilitar las tareas de control.
Además, el organismo sostiene que la actualización del CEF contribuirá a fortalecer la competencia entre los operadores, al tiempo que apunta a combatir la informalidad en tres frentes: el comercial, el impositivo y el sanitario. Según la Secretaría de Agricultura, la incorporación de nuevas tecnologías también busca ofrecer mayor previsibilidad y confiabilidad a una de las cadenas productivas más importantes del agro argentino.