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MEMORIAS DEL AZÚCAR

A 60 años del cierre de los ingenios, un testigo directo revive el episodio que marcó a Tucumán

Horacio Ibarreche dará una disertación al cumplirse un nuevo aniversario de uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente. Testimonio e investigación sobre la industria azucarera.

PorAlba Barbeito
05 ago, 2026 02:24 p. m. Actualizado: 06 ago, 2026 07:20 a. m. AR
A 60 años del cierre de los ingenios, un testigo directo revive el episodio que marcó a Tucumán

Foto: Archivo.-

Sesenta años después del cierre de once ingenios azucareros dispuesto durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, aquel episodio que cambió para siempre la historia económica y social de Tucumán vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva. Este jueves, el abogado, docente e investigador Horacio Ibarreche encabezará una disertación en el Museo de la Industria Azucarera para repasar los hechos de agosto de 1966, pero también para ayudar a comprender por qué ocurrió una de las decisiones más traumáticas que vivió la provincia.


La charla se realizará a las 19.30 en la Casa del Obispo Colombres, en el Parque 9 de Julio, y propondrá un recorrido por más de dos siglos de historia de la actividad azucarera antes de detenerse en el cierre de los ingenios. "Vamos a hacer un recorrido histórico desde los orígenes de la actividad azucarera para llegar a la década del 60 y entender por qué sucedieron aquellos hechos y cuáles fueron sus consecuencias", explicó Ibarreche a Tendencia de Noticias.


Su mirada tiene una particularidad que pocos pueden ofrecer. Además de haber investigado durante años la historia del sector y escribir un libro sobre la industria azucarera, Ibarreche fue protagonista de aquellos acontecimientos. En 1966 era un joven abogado que prestaba asesoramiento legal en los ingenios Aguilares y San Ramón. Este último fue uno de los establecimientos que bajó definitivamente sus persianas. "Estuve el día del cierre y soy testigo de la conmoción que eso produjo. Hoy casi no queda gente que pueda contar lo que vivió desde adentro", recordó.


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Lejos de atribuir el cierre a una única razón, Ibarreche sostiene que fue el resultado de una combinación de factores. La sobreproducción de azúcar registrada en las zafras de 1964 y 1965 hizo caer los precios, mientras que la mecanización agrícola comenzaba a transformar profundamente el trabajo en el campo. A ese escenario económico y tecnológico se sumaron las decisiones políticas adoptadas por el gobierno de facto, que terminaron por desencadenar un colapso y reestructuración de enorme impacto para Tucumán.


El abogado recuerda que el golpe no se limitó a quienes trabajaban dentro de los ingenios. Cada fábrica era el motor económico de una localidad entera. "No solo dependían del ingenio los obreros y empleados. También vivían de esa actividad el almacén, la farmacia, la escuela, la iglesia y toda la comunidad. Alrededor de cada ingenio había un pueblo", describió, al explicar la dimensión social que tuvo aquella medida.


Con el paso de las décadas, el panorama de la actividad cambió de manera radical. Ibarreche sostiene que la industria azucarera logró recuperarse y transformarse gracias al crecimiento tecnológico, el aumento de la producción y la incorporación de nuevos negocios, como el bioetanol. Según explicó, hoy Tucumán produce varias veces más azúcar que en los años sesenta y cuenta con una infraestructura industrial mucho más desarrollada. "La actividad actual es completamente distinta a la de aquel entonces", afirmó.


Sin embargo, esa recuperación no fue igual para todos. El investigador considera que muchas de las localidades que dependían de los ingenios cerrados tuvieron trayectorias muy diferentes. Algunas lograron reconvertirse con nuevas industrias, mientras que otras nunca recuperaron el dinamismo económico que habían perdido. "La actividad se hizo mucho más fuerte, pero los pueblos tuvieron suertes diversas", resumió.


A seis décadas de aquellos hechos, Ibarreche cree que el cierre de los ingenios sigue ocupando un lugar importante en la memoria de los tucumanos. Aunque reconoce que existen distintas interpretaciones históricas sobre las causas y las responsabilidades, reivindica la necesidad de seguir estudiando aquel proceso. "Nadie tiene la verdad absoluta. Hay distintas miradas y todas merecen respeto. Lo que yo aporto es también el testimonio de alguien que estuvo allí cuando todo ocurrió", señaló.


Con esa premisa, la disertación de este jueves buscará ir más allá del recuerdo. Será una invitación a revisar uno de los capítulos más determinantes de la historia azucarera tucumana, comprender el contexto en que ocurrió y reflexionar sobre cómo aquellos acontecimientos todavía ayudan a explicar parte de la identidad económica y social de la provincia.

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