
La Federación Porcina Argentina (FPA) difundió un informe en el que plantea que la carne de cerdo tiene margen para seguir creciendo en el consumo interno, tanto como complemento como sustituto de la carne vacuna. El análisis se da en un contexto de fuerte aumento en el precio del asado, vinculado a la menor oferta de hacienda y a la expectativa de mayores exportaciones tras el acuerdo comercial con Estados Unidos.
De acuerdo con la entidad, la producción y el consumo de carne porcina vienen en expansión sostenida desde hace más de una década. Lejos de mostrar señales de estancamiento, el sector considera que el escenario actual podría profundizar esa tendencia, aunque reconoce que también enfrenta dificultades por el aumento de costos y el avance de las importaciones.
Uno de los factores centrales es la diferencia de precios. Según relevamientos de la FPA en carnicerías, el asado vacuno ronda los $18.000 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se ubica en torno a $6.700. Esto implica que, por el valor de un kilo de carne vacuna, pueden adquirirse cerca de 2,7 kilos de carne porcina. La brecha se repite en otros cortes: en algunos casos, el consumidor puede comprar casi tres kilos de cerdo por el precio de uno de vaca.
La entidad también advierte que esta diferencia podría ampliarse. “El nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos incrementará el cupo exportador de cortes bovinos de alto valor, lo que podría presionar la oferta disponible en el mercado interno y empujar aún más los precios”, señala el informe. En supermercados, aunque la brecha es algo menor, la ventaja del cerdo sigue siendo clara.
Este escenario está modificando los hábitos de consumo. Para la Federación, el cerdo se convirtió en una opción para sostener el acceso a proteínas sin aumentar el gasto familiar. El cambio no es solo coyuntural: en 2025 el consumo alcanzó un récord histórico y fue el principal motor del crecimiento total de proteína animal en el país, según datos oficiales.
En paralelo, el sector destaca mejoras en la calidad del producto. A partir de inversiones en genética, sanidad y alimentación, la carne porcina actual presenta perfiles más magros y competitivos. Aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales, además de un perfil graso con presencia de Omega 9.
A esto se suman factores prácticos, como la facilidad de preparación y la mayor oferta de cortes y productos listos para cocinar. Con un mercado internacional firme y una posible mayor presión sobre la carne vacuna, desde la FPA consideran que la brecha de precios podría profundizarse y consolidar al cerdo como una de las principales opciones en la dieta diaria de los argentinos.