
La amenaza de un nuevo conflicto en el transporte público tucumano quedó, por ahora, en suspenso. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) resolvió este martes otorgar un compás de espera hasta el 8 o 9 de junio para evaluar si las empresas cumplen con el pago de los salarios de mayo antes de definir cualquier medida de fuerza.
La decisión fue adoptada durante una asamblea realizada por la tarde y llegó luego de una intervención directa del gobernador Osvaldo Jaldo, quien se comunicó con el secretario general del gremio, César González, para solicitar que no se avanzara con acciones que pudieran afectar la prestación del servicio.
Según confirmó González a Tendencia de Noticias, el mandatario provincial se comprometió a realizar las gestiones necesarias para garantizar que los trabajadores perciban tanto los haberes de mayo como el medio aguinaldo en tiempo y forma. Ese gesto político terminó inclinando la balanza en favor de una tregua que desactivó, al menos temporalmente, la posibilidad de un paro de colectivos.

La resolución de la asamblea representa un alivio para la Casa de Gobierno, que en los últimos días siguió de cerca la escalada del conflicto entre empresarios y trabajadores. Un paro en el transporte urbano e interurbano no sólo habría generado complicaciones para miles de usuarios, sino que además habría profundizado la discusión sobre la sustentabilidad económica del sistema.
La decisión sindical llegó horas después de una reunión entre representantes de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT) y dirigentes de la UTA, en la que las empresas propusieron abonar el 100% de los salarios entre el 9 y el 10 de junio, dejando atrás la alternativa de un pago escalonado o en cuotas.
El presidente de AETAT, Jorge Berretta, explicó que la propuesta fue elaborada con respaldo del Gobierno provincial y reconoció que el sector atraviesa una situación crítica. “Nos comprometimos a pagar el 100% de los salarios entre el 9 y el 10 de junio”, afirmó.
Sin embargo, el empresario advirtió que el problema de fondo sigue sin resolverse. “No sabemos cómo seguimos después del 10. Hay empresas que hoy no tienen para comprar gas y otras están endeudadas para adquirir repuestos”, sostuvo.
Se viene el aumento del boleto
Mientras la Provincia busca evitar una crisis inmediata, los empresarios redoblaron la presión sobre el municipio capitalino y el Concejo Deliberante para conseguir una actualización de los ingresos del sistema. En ese contexto, este miércoles a las 9 está previsto que se reúna la Comisión de Transporte del cuerpo deliberativo y emita dictamen favorable para avanzar con una suba del boleto urbano reclamada por AETAT.
Aunque todavía no trascendió el monto definitivo, fuentes vinculadas a la discusión señalaron que el incremento sería inferior a los $2.400 solicitados por las empresas. De todos modos, implicaría un aumento superior al 100% respecto de la tarifa actual de $1.250.
La simultaneidad de ambos procesos no pasa inadvertida. Mientras la Provincia interviene para contener el conflicto salarial y garantizar la continuidad del servicio, las empresas buscan que la discusión sobre la crisis financiera del sector tenga una traducción concreta en el precio del boleto.
Durante su exposición ante la prensa, Berretta trazó un alarmante panorama sobre la situación que atraviesan las prestatarias y apuntó contra la falta de actualización de la estructura de ingresos del sistema. También expresó reparos respecto del proceso de licitación impulsado por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán para renovar las concesiones del transporte urbano.
“Si mantienen estas condiciones, ¿quién va a venir?”, planteó el dirigente empresario, quien además sostuvo que las compañías vienen absorbiendo aumentos en combustibles, salarios e insumos sin una compensación equivalente.
En ese escenario, la decisión de la UTA de esperar hasta el 9 de junio abrió una ventana de negociación para todos los actores involucrados.
La próxima semana será decisiva. Si los salarios son abonados en los plazos comprometidos, el conflicto podría descomprimirse temporalmente. Pero si las empresas incumplen, la tregua acordada este martes podría convertirse apenas en una pausa antes de una nueva escalada en la crisis del transporte tucumano que podría dejar a miles de usuarios sin el servicio.