
Este lunes a las 8:30, el Poder Judicial de Tucumán dará un paso crucial en una de las deudas pendientes más grandes de su historia reciente. Tras dos décadas de idas y vueltas, maniobras de ocultamiento y tres juicios previos que solo alcanzaron a la periferia del poder, la Sala 3 de la Cámara Penal Conclusional iniciará el debate oral por el homicidio de Paulina Lebbos. El proceso intentará, finalmente, poner nombre y apellido a los autores materiales e intelectuales de un asesinato ocurrido en 2006, cuya resolución fue sistemáticamente esquivada por una compleja red de protección oficial.
El tribunal, presidido por el Dr. Gustavo Romagnoli junto a los vocales Fabián Fradejas y Luis F. Morales Lezica, juzgará a dos figuras clave:
Víctor César Soto: Expareja de Paulina y padre de su hija. Llega como el principal sospechoso del homicidio agravado por alevosía. Según la acusación, Soto se habría encontrado con la joven luego de que ella saliera de un local bailable el 26 de febrero de 2006.
Sergio Hernán Kaleñuk: Hijo de quien fuera el secretario privado del exgobernador José Alperovich. Está imputado por encubrimiento agravado, bajo la sospecha de haber colaborado con Soto para deshacerse del cuerpo y montar una estructura de mentiras para desviar la investigación.

El debate contará con la presencia de los fiscales Carlos Sale y Adrián Sollazo, mientras que la Secretaría estará bajo la órbita de la Dra. Nazaret Rodríguez Ponce de León. Se espera que por la sala N°20 de los tribunales de calle España desfilen aproximadamente 80 testigos.
Un hallazgo macabro y un rastro de encubrimiento
Paulina desapareció en febrero de 2006 tras una noche con amigos en el boliche "Gitana". Su cuerpo fue hallado recién el 11 de marzo, arrojado en un barranco a la vera de la ruta 301, en un avanzado estado de descomposición que evidenciaba una violencia extrema: estrangulamiento, heridas de arma blanca y quemaduras de cigarrillos.
La causa no solo es recordada por la crueldad del crimen, sino por el "sismo político" que provocó. A lo largo de los años, tres juicios previos desnudaron cómo la cúpula policial y funcionarios judiciales trabajaron para borrar huellas:
2013: Condenas a los policías Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina, por falsificar actas del hallazgo.
2019: Sentencia contra el exsecretario de Seguridad, Eduardo Di Lella, y el exjefe de Policía, Hugo Sánchez.
2021: Condena al exfiscal de la causa, Carlos Albaca (foto inferior), por incumplimiento de deberes y encubrimiento.

El inicio de este cuarto juicio no fue sencillo. Originalmente pactado para el 2 de marzo pasado, se postergó una semana a pedido del fiscal Sale para terminar de instruirse en el voluminoso expediente. Además, la defensa de Kaleñuk intentó frenar el proceso mediante un planteo de prescripción, argumentando que el tiempo transcurrido invalidaba la acción penal.
Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán rechazó el recurso de queja, ratificando que la gravedad de los hechos y la continuidad de la acción penal deben dirimirse en el debate oral.
La previa del juicio también estuvo marcada por el fallido intento de Virginia Mercado (foto inferior), amiga de Paulina y última persona en verla con vida, de acceder a un juicio abreviado. Mercado admitió haber mentido durante 20 años, pero al momento de dar detalles ante el juez Patricio Prado, se limitó a responder que "no recordaba".

Ante el silencio de la mujer, Alberto Lebbos, padre de la víctima, lanzó un pedido desesperado en plena audiencia: “Virginia, Paulina te quería... decí la verdad, no tengas miedo. No puede ser que los asesinos sigan caminando libremente”. Tras el rechazo del acuerdo por falta de "reconocimiento circunstanciado", Mercado también deberá enfrentar un juicio oral.
El lunes, en la sede de España 430, comenzará el último intento de la justicia tucumana por cerrar una herida que lleva abierta 20 años.