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Catalán y Pelli dieron una conferencia de prensa tras la denuncia por los cambios de domicilio.
“Primo, ¿cómo andás?". Un saludo casual, como cualquier otro, desencadenó la anécdota que mejor resume el clima que atraviesa hoy al ecosistema libertario en Tucumán. Se lo dijo el dirigente Gastón García Zavalía a Lisandro Catalán la noche del jueves, en un pasillo de la cena del Banco de Alimentos de Yerba Buena. Al parecer, el presidente de La Libertad Avanza local no le devolvió el saludo, sino que se dio vuelta y salió a fumar. Lo que vino después del desaire -un cruce de palabras, un empujón y, horas más tarde, una denuncia penal por amenazas- terminó de sincerar una interna que ya no tiene margen ni siquiera para los gestos de cortesía.
Pero antes de desarrollar los episodios de la noche del jueves hay que explicar el germen del escándalo. El desencadenante formal tuvo lugar el martes, cuando el concejal de Yerba Buena Mauricio Argiró, alineado con Mariano Campero, denunció ante la Fiscalía Federal con competencia electoral que Catalán y el diputado nacional Federico Pelli habrían manipulado sus domicilios con fines proselitistas.
Según esa presentación, Catalán figuraría radicado en un inmueble de la calle Italia que también funciona como sede partidaria, mientras que residiría en realidad en un country de Bella Vista, provincia de Buenos Aires. Tal como anunció esta columna hace ya un mes, a Pelli se le cuestionan dos cambios de domicilio en tres días de julio, poco antes de blanquear su candidatura a la intendencia de Yerba Buena. En caso de prosperar, la denuncia puede inhabilitar a ambos.
La respuesta fue inmediata y en formato de espectáculo. Catalán se definió "más tucumano que la caña de azúcar" y calificó a Campero de "esbirro servil al oficialismo". Pelli aclaró que su domicilio en Yerba Buena es "laboral" y que allí transcurre "el 95%" de su vida. La rápida escalada continuó con un quiebre del presidente de LLA en Tucumán ante las cámaras. En diálogo con Enterate, el ex funcionario nacional se mostró -entre lágrimas- afectado por el impacto de las críticas.
La cena de los cruces
Ahora sí podemos regresar a la comida solidaria. El cruce que tuvo como protagonista a Catalán derivó en una denuncia presentada por García Zavalía, quien a la vez es primo del ex ministro del Interior. Incluso, formó parte del armado partidario de LLA hasta que, meses después, se alejó de Catalán siguiendo al legislador radical José "Pepe" Seleme, cuando este último rompió con el presidente de LLA Tucumán.

En el parte policial sostiene que Catalán, el diputado Gerardo Huesen y el dirigente Gonzalo Heredia lo amenazaron con frases como "ya vas a ver lo que te va a pasar". La versión que circula puertas adentro del espacio libertario es otra. Según pudo reconstruir esta columna con fuentes de ese sector, el plantón de Catalán habría dejado resentido al denunciante, quien después de algunos empujones debió ser retirado del lugar por el propio Seleme, presente en el encuentro.
En el armado libertario “oficial” admiten el cruce circunstancial, aunque lo minimizan. Descartan cualquier amenaza y leen la denuncia como un intento de instalar el tema en la agenda provincial en plena campaña, para perjudicar a Catalán.
Encuentro en un baño
Sin embargo, ese no fue el único episodio que grafica la tensión que impera en el principal espacio opositor de Tucumán. Esa misma noche, en uno de los baños del predio, se dio un cruce -aunque respetuoso- entre Pelli y el legislador Manuel Courel, cercano a Campero.

La charla fue tensa pero se desarrolló con buenos modales. El diputado le habría reprochado a Courel que la denuncia por los domicilios había roto los códigos de la relación y condicionado una eventual acuerdo electoral. El legislador respondió que la ruptura venía de antes, a partir de una campaña de agravios que -según la versión camperista- sostiene desde hace más de un año Heredia, el principal colaborador de Catalán. Además, le endilgó que su desembarco en Yerba Buena, bastión que Campero pretende sostener para su espacio en los comicios de 2027, representó incluso una falta de respeto. El intercambio terminó en un saludo cordial seguido de un abrazo.
El madrinazgo de Bullrich
Todo esto ocurrió con un condimento nacional. Durante la semana previa, Patricia Bullrich había recibido a Campero en su despacho del Senado. La jefa del bloque de LLA en el Senado acompaña al Gobierno nacional, aunque mantiene -o intenta- una línea de independencia política. En particular, con la mirada puesta en su armado para 2027. A juzgar por los hechos, no hay indicios de que la ex candidata presidencial macrista le haya ordenado al diputado desistir de su avanzada local.

En paralelo, el yerbabuenense ya había mantenido otras conversaciones con integrantes de la mesa política libertaria, y a sus interlocutores también les habría aclarado que en Tucumán no iba a recibir órdenes de nadie. Incluso, según esas versiones, Campero les habría anticipado que iba a “sacar de la cancha” a Catalán y a Pelli.
Días después de estas charlas y reuniones privadas, el camperismo avanzó con las denuncias por los domicilios y la interna mileísta tucumana estalló. Claro, puede que se trate de una mera casualidad cronológica.
Con la mochila a cuestas
En el medio de los últimos episodios volvió a interponerse una controversia que lleva meses sin resolverse, y que Campero no está dispuesto a desaprovechar: el rol de su rival en YPF, el cargo que recibió después de su fugaz paso por el Ministerio del Interior. Campero chicanea a Catalán y en público le enrostra que percibe un sueldo millonario en “petrodólares” por esa designación.
Ese es uno de los hechos que más pesa sobre las espaldas de los libertarios. Porque mientras el partido cuestiona los gastos políticos en Tucumán, los fondos legislativos y de las comunas rurales sin precisiones ni transparencia y las designaciones excesivas en el Estado gobernado por el peronismo, a su principal referente lo corren por la falta de explicaciones acerca de sus ingresos.
No es un tema aleatorio de la campaña y claramente incomoda a Catalán. El misterio de los sueldos en YPF es nacional. Según la periodista Silvia Naishat (Clarín), la petrolera estatal tiene 11 directores titulares, seis suplentes y seis síndicos, divididos entre tres titulares y tres suplentes. El presupuesto de honorarios y funcionamiento aprobado en la última asamblea de YPF asciende a $ 14.000 millones para todo 2026 en conjunto, unos US$ 9,4 millones.
Ante la pregunta acerca de cuánto cobra cada uno de los directores, nadie tiene una respuesta específica: sólo se esquiva diciendo que están a tono con los salarios del sector petrolero a nivel global y que el presupuesto también incluye los gastos que cada uno de esos directores tiene, desde traslados, viáticos y viajes.
Catalán, en la conferencia de prensa que dio post denuncia por su domicilio en Tucumán, aclaró que su ingreso no está ni cerca de los números que se mencionan.
Ya en diciembre del año pasado, cuando el CEO de YPF Horacio Marín visitó Tucumán, respondió sobre este tema en una entrevista con Tendencia de Noticias y adelantó que la idea era transparentar esos números. “Vamos a tratar de… estamos en un proceso que no me gustaría decir ahora, pero vamos a tratar de hacerlo público. Estamos viendo algún procedimiento para que se sepa. Lo que pasa que se hace un número que es un poco incoherente porque no está abierto. Ser director de YPF es una situación de responsabilidad fiduciaria muy alta, porque cualquier cosa que esté con problemas va contra los directores. No son sueldos, son honorarios de directores y se ponen acorde a lo que es la compañía”, respondió ante una pregunta de este periodista.
Respecto de los valores que se mencionan, Marín también los rechazó en aquella ocasión. “El valor ese no; lo que pasa es que se tergiversa mucho porque se divide por el número de directores y hay montones de cosas más adentro, entonces te lleva un número que no es el correcto”, aseguró.
A más de ocho meses, y con uno de los directores en carrera por la gobernación de Tucumán, que el oficialismo nacional no haya avanzado en un mecanismo que transparente esos montos o los aclare sólo aviva la polémica. También representa, cuanto menos, una imprudencia política y una mochila de plomo para cargar en una campaña electoral.
El zumbido en el oficialismo
Mientras los libertarios “oficiales” y los “blue” se consumen entre denuncias cruzadas y rencores de sobremesa, la Casa de Gobierno avanza hacia el electoral 2027 sin mayores sobresaltos. Sólo las recorridas del senador Juan Manzur zumban en los oídos del oficialismo provincial.

Este lunes, de hecho, el gobernador Osvaldo Jaldo, el vicegobernador Miguel Acevedo y la intendenta Rossana Chahla darán un paso más en el armado territorial de la Capital, el distrito electoral que pretenden blindar de la avanzada libertaria. La idea es encolumnar a todos los dirigentes detrás de la jefa municipal.
La semana resumió la realidad del precalentamiento electoral en Tucumán. Quizá, los próximos días muestren una mayor intensidad proselitista. Por un lado, Jaldo, Acevedo y Chahla apuntalando la Capital. Por el otro, Catalán tiene previsto lanzar el plan de gobierno libertario el 28. Quizá sea un respiro para la oposición, porque hasta ahora gastó más energía en pelearse entre sí que en desentrañar cómo discutirle el poder a Jaldo.