
13:45. 15 minutos restan para el horario de entrada de los chicos de primaria en el Colegio Parroquial El Salvador. Por una vez, parece que es imposible que alguien llegue tarde. Y no precisamente por las clases: a las 14 empieza también el partido de la Selección Argentina ante Austria. Alumnos, profesores, directivos; nadie quiere perderse la fiesta. Por un rato, lo curricular queda de lado.
El fervor mundialista se nota incluso antes de entrar al colegio. Los chicos llegan, todos, con algún detalle que anticipa lo que sucederá. Camisetas hay a destajo; caras pintadas, también. No faltan los collares ni las vinchas. Todas, claro, con el celeste y blanco. Algunos padres, babosos, toman algunas fotos de sus hijos e hijas antes de dejarlos en la puerta y apresurarse a volver a casa para poder ver el partido.
"Vino el 30% del colegio", estima Daniel Nacusse, representante legal de la institución, y quien recibe a TdN en el ingreso. Claro, muchas familias prefirieron que sus hijos falten y vean el partido en casa. Pero también en muchos casos, los chicos eligieron asistir al colegio y vivir una experiencia diferente.
La escuela concentró dos grupos grandes de gente. En la planta baja, el jardín y la primaria, que disfrutaron del partido en un salón grande. En tanto que la secundaria se junto en el primer piso, en el pasillo entre los cursos. Los más grande ya habían comenzado su jornada escolar una media hora antes, pero a las 13:50 enfilaron todos hacia el cine improvisado que se armó. No sin antes prepararse: pese a ser más grandes, tampoco faltaron las pinturas y las camisetas.
De repente, los más de 200 chicos -entre todos los niveles- ya no estaban en el Colegio El Salvador. Ya no estaban en Yerba Buena. Los pasillos se transformaron en tribunas, y el ambiente parecía ser el mismo que reinaba en el AT&T de Dallas, donde Lionel Messi y compañía salían al campo de juego, listos para comenzar el partido. Ansiedad, tensión, nervios, pero también felicidad; toda esa mezcla de emociones se presentía en el aire.
El himno argentino marcó el primer momento de silencio respetuoso en el colegio. Hasta ese momento, el barullo era imposible de callar. Pero tras ese momento, los ánimos cambiaron. Nunca hubo una calma absoluta; las charlas entre amigos y amigas se mantuvieron todo el tiempo. Pero con el partido comenzado, la concentración de la mayoría de los alumnos estuvo puesta en la pared, donde se proyectaba la escena.
Tras algunos minutos sin problemas, la transmisión se cortó por problemas con el internet. Un "uhh" unánime inundó los pasillos. Rápidamente, el preceptor René Sánchez se aprestó a tratar de recuperar la señal. Mientras tanto, en Dallas, el árbitro egipcio Amin Omar revisaba en el VAR un posible penal para Argentina y, finalmente, lo concedía. Ese momento no se vio en la pantalla, pero sí en algunos celulares. "¡Penal, penal!", se escuchó desde distintos puntos del pasillo, seguido de un festejo ensordecedor. Pero Messi falló su remate, y ahora el grito común fue un "Nooo" de incredulidad.

Llegó el break de hidratación, y como si el ritmo fuera el mismo, un grupo de alumnos aprovechó para ir al baño, ir a comprar comida o a buscar algo a su curso. Snacks, sandwiches y gaseosas no faltaban entre los chicos, que disfrutaban del partido como un verdadero espectáculo deportivo. Y a los 38 minutos, llegó finalmente la primera gran alegría: Messi abrió el marcador, y estallaron las gargantas y los corazones.
En el entretiempo, todos aprovecharon para estirar las piernas, recargar sus refrigerios y bajar un poco los nervios. Y también para hablar con TdN y contar cómo se vive el partido en la escuela, en un contexto totalmente diferente al que están acostumbrados.
Los más activos fueron los alumnos de primer año. "Me pongo un poquito más nerviosa viendo el partido acá, pero con ánimos", dijo Virginia. "Me puse nerviosa porque erraron algunos goles, pero prefiero verlo acá en el colegio, con amigos, que en mi casa", reveló Jazmín. "Es lindo verlo en casa pero acá se siente mejor, porque estas con tus compañeros y todo. Estuvo muy lindo el gol, todos gritamos", coincidió Benjamina.
Los más chicos fueron también algunos de los que más color le aportaron, como el caso de Felicitas, que tenía su cara pintada, la camiseta y un collar celeste y blanco. "En mi casa también me lookeo así. Me encanta que seamos mucha hinchada", dijo. "Me gusta verlo acá", dijo también Sofía, que lucía una camiseta muy nueva; "Me la compré ayer", reconoció.
"Se siente raro, porque no estas acostumbrado a ver partidos acá, y de la nada lo estas viendo en un proyector, con todos los cursos. Pero está bueno compartir con otros chicos, en vez de con alguien ya conocido", reflexionó Tomás, otro alumno de primer año, que se concibió como un "obsesionado" del fútbol. "De Qatar hasta aquí vi todos los partidos", subrayó.
Camila y Amparo, alumnas de segundo, también estuvieron muy a tono con la Selección: ambas lucieron camisetas con la 10 en la espalda y las caras pintadas. "Me parece muy divertido verlo acá, porque estamos con los compañeros, todos juntos", dijo Amparo. "Prefiero mil veces quedarme en mi casa, pero me gustó compartir", admitió entre risas Camila, que dijo que en su casa hay todavía más pasión. "Me pinto toda la cara de azul", contó.
Otros que se animaron a hablar fueron Camila y Alberto, hermanos y alumnos de quinto y segundo año, respectivamente. "Es una muy linda experiencia, y vivirlo en la secundaria está muy lindo. No sigo mucho el fútbol, pero lo veo porque se comparte la pasión", dijo Camila. "Me encanta el fútbol, y creo que Argentina va a ganar el Mundial", acotó Alberto.
Otro alumno de quinto, Máximo, se sumó a las conclusiones positivas. "Se siente diferente a lo que normalmente vemos. Me gusta un poco más verlo en casa porque estoy más tranquilo, pero es una muy linda experiencia, con mucha gente, con amigos", dijo el joven, que también anticipó que Argentina puede ser campeón.
Pero la experiencia no fue solo novedosa para los alumnos; también para algunos de los profesores, como René. "Tengo casi 10 años en la docencia y es mi primera experiencia dentro de una institución. Es muy lindo compartir con ellos, vivir este clima argentino con toda la pasión que lleva el fútbol", sostuvo el preceptor, que también lució la bandera argentina pintada en su rostro. "Hay mucha presencia de alumnos, no esperábamos tanto. Es algo que va a quedar grabado en la formación de cada uno", agregó.
Mientras tanto, los jugadores volvían a la cancha en Dallas, y al mismo tiempo, los alumnos volvían a sus puestos en el Colegio El Salvador. De a poco, el clima de felicidad, fue derivando en una tensión palpable, con el resultado todavía corto y Austria acechando.
Mientras la secundaria lo vivía, acorde a la edad de los chicos, con un poco más de racionalidad y atención, los chicos de primaria y jardín, quizás dejando de lado a los más grandes, vivían una fiesta diferente. Ya desde arriba se escuchaban los gritos, que eran suficientes para imaginar las frenéticas escenas que se vivían en planta baja. Y aunque era difícil mantener a los más chicos enganchados, prácticamente todos se quedaron viendo el partido entero.
Con la inocencia propia de la corta edad, y en muchos casos la incompleta percepción clara de lo que estaba ocurriendo, los nervios no se hicieron tan presentes en el grupo de primaria. Al menos no en los alumnos; muchos profesores sí sufrieron bastante. Hasta que llegó el segundo gol de Messi, que desató la locura. Alumnos, docentes y directivos saltaron con igual efusividad para celebrar un nuevo tanto de "Leo", que traía alivio y sentenciaba el triunfo "albiceleste".
Obviamente, fue imposible volver a clases inmediatamente finalizado el partido. Al menos, para los chicos de primaria. Durante un rato, chicos y docentes festejaron juntos en el patio, con la canción de la Scaloneta y "Muchachos" sonando de fondo. Un desorden lindo de ver y de vivir. Obviamente que, bajada un poco la espuma, los chicos debieron volver a clases y continuar con su día de manera relativamente normal. Pero con la sonrisa de oreja a oreja, y la satisfacción de haber visto a su Selección ganar, clasificarse a 16vos y seguir soñando con un nuevo título mundial.
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