
En medio de la fuerte conmoción por la muerte de Ángel López en la ciudad de Comodoro Rivadavia, su madre, Mariela Altamirano, decidió hablar públicamente por primera vez. Señalada como la principal sospechosa por el fatal desenlace, la mujer fue contundente en su defensa: “Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”. Altamirano brindó detalles sobre la fatídica mañana en la que el menor se descompensó, remarcando que en ningún momento ejerció violencia física contra él.
Al reconstruir las horas previas a la tragedia, Altamirano relató que intentaron despertar al niño temprano y descubrieron que había mojado su cama. Tras cambiarlo y recostarlo junto a ella, notó que el pequeño roncaba y respiraba con normalidad, hasta que su actual marido le advirtió, minutos después, que el nene no reaccionaba. “Empiezo a hacerle RCP y llamo a la ambulancia enseguida”, detalló la madre, quien aseguró haber salido a la calle pidiendo auxilio con su hijo en brazos. Al llegar al hospital, los médicos le confirmaron que el pequeño aún tenía signos vitales, pero sufría una severa falta de oxígeno.
Por otro lado, la mujer apuntó duramente contra Luis López, el padre de la víctima, a quien conoció en el año 2020. Denunció que durante su embarazo y los primeros meses de vida de Ángel, sufrió constantes episodios de violencia de género. Según sus propias palabras, el hombre tenía serios problemas con las drogas y el alcohol, lo que la motivó a separarse y regresar temporalmente a la provincia de Córdoba antes de volver al sur por requerimiento judicial. "Si lo estoy sacando de personas que son alcohólicas y drogadictas es para que esté conmigo, no para maltratarlo", argumentó, exigiendo saber la verdad sobre lo que le ocurrió a su hijo.
Finalmente, el reporte de Noticias Argentinas (NA) recogió su descargo sobre el tenso episodio ocurrido en el velatorio, del cual se la vio retirarse abruptamente a bordo de un taxi. Lejos de mostrar indiferencia, Mariela explicó que tomó esa drástica decisión por pánico. “Me están amenazando a mí y a mi familia, nos dicen que van a ir a prender fuego la casa”, confesó con angustia, subrayando que su máxima prioridad en este momento es resguardar la integridad física de su otra hija de seis meses.