
El ausentismo en las escuelas secundarias de Argentina experimentó un crecimiento sistemático en los últimos dos años, consolidándose como la principal preocupación de los directores para el proceso de enseñanza y aprendizaje. Según el informe “Ausentismo: ¿qué sabemos acerca de cuánto faltan los estudiantes de secundaria?”, a nivel nacional el porcentaje de alumnos con 15 faltas o más aumentó del 44% al 51% entre 2022 y 2024. En este escenario federal, Tucumán se destaca negativamente al registrar el mayor nivel de ausentismo de la región NOA, pasando de un 27% de alumnos en esta condición crítica en 2022 a un 36% en 2024, lo que representa un salto de nueve puntos porcentuales en solo dos ejercicios.
Los datos de Tucumán, basados en los auto-reportes de las pruebas Aprender 2024, sitúan a la provincia por encima de sus pares del Noroeste Argentino en cuanto a inasistencias severas. Mientras Tucumán alcanza el 36%, otras provincias de la región muestran niveles menores: Catamarca registra un 35%, La Rioja un 34%, Salta y Jujuy un 30% cada una, y Santiago del Estero presenta el nivel más bajo con un 28%. A nivel país, las jurisdicciones con cifras más alarmantes son la provincia de Buenos Aires (66%), la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%).

El informe advierte que esta tendencia de crecimiento no es aislada, ya que “en las 24 jurisdicciones se observa un crecimiento” del porcentaje de alumnos que superan las 15 faltas anuales. En el caso tucumano, la distribución de inasistencias reportadas por los estudiantes muestra que, además del 36% que falta 15 días o más, un 38% reconoce tener entre 5 y 14 faltas, mientras que solo un 21% declara tener menos de 5 inasistencias.
A nivel nacional, el fenómeno muestra una marcada “polarización en los niveles de asistencia”. Esto significa que, mientras los grupos de alumnos que faltan poco se mantienen estables, el segmento de alta inasistencia se expande, sugiriendo que el problema se concentra y profundiza en un grupo específico de estudiantes. Para los directores de secundaria, esta problemática es hoy el principal obstáculo para el aprendizaje: el 46% lo identifica como un problema “moderado o serio”, ubicándolo por encima de la impuntualidad, los bajos logros educativos o el ausentismo docente.

Esta preocupación tiene un correlato internacional. Según las pruebas PISA 2022, el 47% de los directores argentinos considera que el ausentismo limita el aprendizaje, lo que posiciona al país en el puesto 26 de los 81 sistemas educativos evaluados. En contraste, países como Japón o Singapur reportan niveles de preocupación de apenas el 11% y 7% respectivamente.

Al indagar sobre los motivos de las faltas, el 62% de los estudiantes señala problemas de salud propios. Sin embargo, el segundo motivo más frecuente, con un 39%, es que “no tenía ganas de ir a la escuela”, lo que para los autores del informe “sugiere una dimensión vinculada al vínculo de los estudiantes con la escuela que merece atención específica”.

Al respecto, los especialistas consultados para el informe ofrecen visiones críticas sobre la naturaleza del problema:
Bruno Videla (coautor): Sostiene que “el ausentismo estudiantil aparece en la superficie como la punta del iceberg” de problemas más profundos como la pérdida de valoración social de la escuela y la flexibilización de los regímenes académicos. Advierte además que “sumar días de clase al calendario escolar son como querer atrapar el aire con las manos” si no se aborda el incumplimiento de la obligatoriedad.
Viviana Postay (especialista en gestión): Considera que el ausentismo es un síntoma de que “los bordes de lo institucional se han vuelto difusos”, donde el desdibujamiento del esfuerzo y del mérito obliga a repensar el sentido real del tránsito por el nivel medio.

Sandra Ziegler (investigadora de FLACSO): Interpreta el fenómeno como un indicador de “desajuste entre la oferta escolar y las condiciones de las trayectorias estudiantiles”, destacando que el motivo 'no tenía ganas de ir' evidencia una crisis de sentido y pertenencia.
Romina De Luca (investigadora del Conicet): Resalta la necesidad de analizar cómo influyen los cambios en los regímenes académicos y la segregación educativa, señalando que en el sector estatal aparecen con fuerza motivos vinculados al trabajo y las tareas de cuidado.
Mercedes Palavecino (docente): Define el dato como “síntoma de un quiebre social que ha de abordarse de modo conjunto entre escuela, familias y Estado”, más allá de la mera presencia física en el aula.
Finalmente, el documento concluye que la falta de sistemas de información nominales abiertos y comparables en todo el país limita la capacidad de diseñar políticas basadas en evidencia para monitorear y revertir esta tendencia que amenaza la finalización de la educación media.