
A 20 años y 11 días del homicidio de Paulina Lebbos, comenzó el juicio para determinar si su pareja, César Soto, es el asesino y si Sergio Kaleñuk es su encubridor. Ambos accedieron a declarar ante el tribunal, pero se negaron a responder preguntas. Coincidieron en dos conceptos: ambos se consideraron inocentes y reclamaron que la causa impactó de manera negativa en sus vidas.
Soto lamentó que la muerte de Paulina y la investigación posterior lo alejó de la hija de ambos y le impidió conseguir o retener puestos de trabajo. "Yo he sido perjudicado socialmente, marginado, he sido excluido", reclamó. "Durante estos 20 años no he no he podido conseguir un trabajo en blanco porque el perjuicio social ha sido muy grande", agregó y señaló que, cuando conseguía empleo, lo despedían al darse cuenta de quién se trataba. En la actualidad, aseguró, trabaja por su cuenta en plataforma de motos.

El novio de Paulina y padre biológico de su hija sólo se refirió brevemente a la noche del 26 de enero (cuando la joven desapareció) y únicamente para decir que él es inocente. Al negarse a responder preguntas, no hubo más detalles sobre el hecho. "Yo he perdido a mi pareja", se limitó a decir sobre el hecho por el que se lo juzga.
Sin embargo, continuó resaltando todos los inconvenientes que tuvo tras el hecho: "a mí la gente me insulta en la calle, hasta el día de hoy, por ahí me reconocen y me miran de costado". "Son 20 años los cuales yo vengo sufriendo, mi familia viene padeciendo. Nosotros somos personas de bien, personas trabajadoras. Yo no soy nada de lo que se me acusa. Yo tengo mucha angustia, mucha congojo por todo lo que ha sucedido. Me han afectado muchísimo. A mí nadie me ha preguntado cómo me he sentido yo", agregó. Finalmente, expresó su deseo de "recuperar" a la hija de ambos, pese a que no le dio su apellido ni vivió con ella nunca.
Soto está acusado de haber recibido en su departamento a Paulina el 26 de febrero de 2006, haberla asfixiado con sus manos y haber llamado a Sergio Kaleñuk para que lo ayude a ocultar el hecho.
Kaleñuk, acusado de haber encubierto a Soto, tampoco se explayó en su declaración sobre lo ocurrido la noche del homicidio. Sí, en cambio, lamentó los perjuicios que le ocasionó la causa: "esta es la situación más injusta que me tocó vivir. Nunca creí llegar acá. No tengo nada que ver, pero nada que ver, soy totalmente inocente".

El hijo del fallecido secretario personal de José Alperovich, Alberto Kaleñuk, se presentó como "empleado público", aunque, consultado por los jueces, admitió que trabaja en la Legislatura desde 2007 y que, al momento del hecho, trabajaba en Casa de Gobierno.
El momento más tenso de su declaración fue cuando acusó a Alberto Lebbos, padre de Paulina, de tratarlo mal durante estos años: "me compadezco totalmente con el señor Lebbos por lo que pasó, pero no justifico para nada toda la cantidad de insultos y tratarme tan mal durante tantos años".
Kaleñuk consideró que la acusación en su contra tiene como origen un "invento de alguien, inventado un día antes de que se cumplan 15 años" del homicidio de Paulina. Recordó que fue a prestar declaración como testigo en la causa en el juicio celebrado en 2018 y que, de pronto, comenzaron a hacerle preguntas para perjudicarlo. Luego aseguró que ya había sido sobreseído, pero sin aclarar que lo fue por el delito de homicidio y no el de encubrimiento.
Finalmente, volvió a referirse a Lebbos, reclamando que "él habla de un una lucha de años, pero ¿quién se acuerda o quién se pone en el lugar mío? Que no tengo nada que ver, que no hay ninguna prueba en mi contra. Para los medios (de comunicación) hubo un ensañamiento total contra mi persona. ¿Y alguien se acuerda de mi familia, de mí? Yo tengo un hermano discapacitado, ¿alguien se acuerda?".
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