
El envío de 100.000 euros se canalizó formalmente a través de la Limosnería Apostólica inmediatamente después de conocerse el impacto destructivo del desastre natural, según reportó la plataforma informativa Vatican News. Los recursos económicos buscan paliar las graves consecuencias edilicias y operativas en los sectores costeros, especialmente en la zona de La Guaira, una jurisdicción que fue catalogada como zona catastrófica por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
El panorama de devastación institucional fue detallado por el obispo Pablo Modesto González Pérez, quien precisó que la región afronta una interrupción total del suministro eléctrico y severos derrumbes en las estructuras del seminario local. Frente a este escenario de crisis, instituciones como Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACS) Internacional, bajo la coordinación de su director de proyectos, Marco Mencaglia, y la organización Caritas Internationalis se acoplaron a las tareas de asistencia aportando otra suma igual en dinero y movilizando a una red de 30.000 voluntarios.
Por su parte, el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, constató tras una recorrida por el territorio que la Catedral, doce iglesias y múltiples parroquias presentan fallas estructurales de consideración, sirviendo estas últimas como centros de refugio comunitarios. El prelado evaluó que el balance de fatalidades pudo haber sido superior si los temblores hubieran coincidido con un día laborable de plena actividad escolar y comercial, en momentos donde reportes del Financial Times advierten que la catástrofe se produce en la antesala de una histórica reestructuración de la deuda pública venezolana por 240.000 millones de dólares.