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Caso Benja Gutiérrez: su papá confesó que lo mató y que torturó al resto de sus hijos

Reconoció que lo golpeó con un bloque de cemento y enterró el cuerpo del bebé de tres años. Además, admitió que, en 2018, atormentó tanto a su bebé de 11 meses que también terminó muriendo. Los dos niños sobrevivientes también fueron atacados

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Mariana RomeroTendencia de noticias
25 jun, 2026 06:30 p. m. Actualizado: 26 jun, 2026 07:13 a. m. AR
Caso Benja Gutiérrez: su papá confesó que lo mató y que torturó al resto de sus hijos

Mató a su propio hijo de tres años y maltrató con látigos, hierros y machetes a los otros tres, uno de los cuales también terminó muriendo a los 11 meses. Esa fue, en resumidas palabras, la confesión que esta mañana formuló Jorge Lucero ante el tribunal de Concepción, que el próximo miércoles anunciará si le impone la pena de prisión perpetua.


La causa que llegó este jueves a juicio abreviado es la de Benjamín Gutiérrez, conocido en Tucumán como “Benja”, cuando un grupo de periodistas inició una campaña para exigir a la justicia que investigue su desaparición. El pequeño, finalmente, fue hallado muerto, luego de que su padre le indicara a la Policía dónde lo había enterrado. Desde entonces, él y Romina Gutiérrez, mamá del pequeño, permanecen presos. 


Lucero no sólo confesó haber matado a Benja de un ladrillazo en la cabeza. También reconoció que torturó durante años a sus otros hijos y que en 2018 maltrató tanto a su bebé Rodrigo, que terminó muriendo por broncoaspiración. 


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“¿Dónde está Benja?”


En febrero de 2023, las abuelas materna y paterna del pequeño denunciaron en Tribunales que Benja y sus dos hermanos eran maltratados por sus propios hijos, padres de los menores. La Justicia ordenó rescatar a los tres niños, pero cuando las autoridades llegaron a la casa en que vivían, en Atahona, sólo encontraron a dos: María, de cinco años y Pedro, de nueve (los nombres son ficticios para resguardar la identidad de los niños sobrevivientes).


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Romina, la madre de los pequeños, negó la existencia de Benja. “Quiero mencionar que no tengo, ni tuve ningún hijo de nombre Gutiérrez Benjamín; es más, después de que la tuve a mi hija menor (...), yo me ligué las trompas y no puedo tener más hijos; la verdad es que desconozco de dónde saca semejante mentira…”, declaró ella, en referencia a la denuncia de las abuelas. Lucero, que estaba detenido por violencia de género, también aseguró que nunca había tenido un hijo con ese nombre. 


La justicia entonces pidió informes al Registro Civil, Anses, Siprosa y la Maternidad, que corroboraron que Benjamín, efectivamente, existía. Las abuelas, además, informaron que desde hacía varios meses no lo veían y que, cada vez que preguntaban por él, la madre les enviaba la misma foto, como si el niño no creciera. 


Finalmente, tras varios días de silencio, Pedro contó a su familia que Benja había muerto, asesinado por su propio padre. Las abuelas hicieron la denuncia correspondiente el 20 de febrero. Un mes después, no se había realizado ningún rastrillaje, allanamiento ni medida para dar con él. 


Varios periodistas, enterados de la desaparición, iniciaron una campaña en redes sociales para exigir que el Estado lo busque. Así, el 27 de marzo, finalmente la Policía halló los restos del menor. 



El asesino vestido de policía


Lucero, que estaba preso por otra causa, fue atacado por los demás detenidos de la comisaría al enterarse de que probablemente había matado a un bebé. Así, accedió a contar lo que hizo y revelar dónde había enterrado el cuerpo


Fue conducido hasta la casa en que vivía la familia vestido de Policía, para no alertar a la prensa que esperaba en el lugar. Allí, Lucero indicó dónde estaban los restos. Benja llevaba muerto varios meses, aunque nunca se estableció la fecha exacta en que lo mataron. 


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Torturas


La autopsia que se hizo sobre los restos hallados arrojó un resultado macabro. Benja había muerto por un golpe en la cabeza, pero tenía lesiones de vieja data. Entre ellas, una pierna quebrada que había soldado sola, sin intervención médica y tres costillas fracturadas. 


En tanto, los peritajes médicos realizados a los dos niños sobrevivientes revelaron golpes en distintas partes del cuerpo, infringidos con “hierros, botellas, machetes, látigos fabricados de caña, tira de goma y también mediante golpe de puños”.


El día del crimen

Mediante las declaraciones de los pequeños en Cámara Gesell se logró reconstruir cómo murió el bebé, aunque no cuándo. En alguna fecha entre julio y diciembre de 2023, Lucero se enojó con el pequeño porque estaba arreglando el techo y le pidió que le alcance un bloque de cemento. Como Benja no pudo, Lucero bajó de la escalera, tomó el bloque y le dio un solo golpe en la cabeza. 


Según contó Pedro luego a su abuela, su hermanito Benja quedó tendido en el suelo de la galería, que oficiaba de comedor. Su mamá Romina gritó, pero Lucero la hizo callar. Él mismo se acercó y le empezó a pedir “Benja, despertate”, pero el bebé ya no se movía. Lucero ordenó poner la mesa y sentarse a comer, con el cuerpo del pequeño al lado, tapado por una sábana. Después, ordenó a todos ir a dormir la siesta. 


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Más tarde, al anochecer, envolvió el cuerpo con un toallón, luego con dos sábanas y una funda de almohada con dibujos de Pokemon y finalmente, dentro de una bolsa de rafia. Lucero se fue con los restos de la criatura y, cuando volvió, ordenó que nadie pregunte nunca más por él. 


Otro hermano muerto

Antes de que Benja naciera, el matrimonio había tenido otro hijo: Rodrigo, muerto a los 11 meses en 2018 por una broncoaspiración. El caso llamó la atención de los médicos del hospital de Simoca, por las lesiones que presentaba, pero la justicia no investigó. 


Con la muerte de Benja, se reabrió la investigación por el fallecimiento de su hermano cinco años antes y se concluyó que el bebé había sido brutalmente maltratado y, por la falta de asistencia médica, se broncoaspiró. 


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Confesión y perpetua


Este jueves, tras llegar a un acuerdo con la fiscalía a cargo de Miguel Ángel Varela, Lucero admitió ser el autor del homicidio de Benja y las lesiones al resto de sus hijos. También aceptó la pena de prisión perpetua, pero con una salvedad: podrá pedir salidas transitorias a los 25 años de cumplida, y no a los 35, como suele ocurrir, aunque nada garantiza que se las otorguen. La lectura de los actos que Lucero admitió fue desgarradora. 


Como hecho número 1, reconoció que le ocasionó al bebé Rodrigo, fallecido en 2018, “las siguientes lesiones: en la región frontal derecha, escoriaciones de 0,5cm y un hematoma de 5 por 4; en el labio superior, una lesión contusa cortante con una escoriación de 0,7cm de diámetro; en la lesión cortante en la mucosa yugal y muscular en la línea media con extensión hacia el lateral derecho de la premaxilar de 6cm, en el hemitórax izquierdo a nivel del tercer y cuarto, espacio intercostal, una equimosis; en la región toráxica medial y preliminar bilateral, cicatrices hipocromáticas; múltiples escoriaciones en la región hemitórax lateral derecho, tres exactamente de formas circulares de 5cm: escoriaciones en el hemitórax lateral izquierdo en número 2 también circulares de 5cm; 2 escoriaciones circulares a nivel del hipogastrio de 5cm circulares también, que son compatibles con impronta dentaria; en el dorso de la mano izquierda, múltiples escoriaciones; en la mano derecha en el dorso, un hematoma de 2 por 2; escoriaciones en dorso de los dedos y también, múltiples equimosis en la zona interna de la cabeza. Que en esas condiciones, Udes. Lucero y Gutierrez , 2 semanas antes de fecha 12 de junio del año 2018, le provocaron a Ian una fractura de cúbito y radio sin prestarle el debido cuidado necesario ni brindarle asistencia médica para su curación. Que por esas circunstancias de los malos tratos y la falta de atención médica debido a que el niño cursaba una bronquitis crónica, falleció a causa de una asfixia por bronco aspiración en fecha 12 de junio del año 2018”



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Como hecho número 2, admitió que, junto a su pareja, Romina, “de manera habitual, proporcionaban malos tratos físicos a sus hijos menores de edad golpeándolos en distintas partes de su cuerpo, utilizando para ello hierros, botellas, machetes, látigos fabricados de caña, tira de goma y también mediante golpe de puños, provocando lesiones en el cuerpo de sus hijos, (...) le provocaron una fractura en el costal izquierdo y una fractura en el fémur izquierdo, las que fueron curando con el paso del tiempo, sin recibir atención médica y (...) presentaban cicatrices en diferentes regiones corporales: segundo dedo de mano izquierda, región lumbar y rodilla izquierda, traumatismo en diversas regiones corporales resultado de lesiones contuso traumáticas producto del impacto con un elemento romo y duro o viceversa. Estas lesiones están asociadas a traumatismos por mal trato infantil (...) presentaban cicatrices En cuero cabelludo, región parietal derecha y En región parietal izquierda, por lesiones de agresión fisica producto de mal trato infantil. Las secuelas de este maltrato infantil (...) produjeron afectación emocional y psicológica en todas las áreas de su conducta, implicando alteraciones en su funcionamiento psíquico, en su salud mental y comprometiendo su salud integral.”


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Como tercer hecho, aceptó que “un día hasta el momento no identificado entre los meses de julio y de diciembre del año 2023, usted, Jorge Lucero, mientras se encontraba arreglando el techo de su vivienda, para cuya tarea utilizaba a sus hijos, fue que en un momento se enojó con su hijo G., por el apellido B., por el nombre, y con claras intenciones de provocarle la muerte le pegó en la cabeza con un bloque de cemento que tenía utilizando para arreglar el techo, provocando que el niño se desvaneciera en el piso y falleciera.

Por su parte, usted, Romina Vanesa Gutiérrez, no impidió de ninguna manera

la agresión a G. B. por parte de Jorge Luis Lucero, y además omitió deliberadamente brindarle asistencia a su hijo. Siendo así que momentos después del fallecimiento de B. G., ustedes, Lucero y Gutiérrez, con el fin de ocultar el cuerpo sin vida del niño, lo envolvieron en un toallón, luego en dos sábanas, lo colocaron envuelto en una funda de almohadas con dibujos de Pokémon y finalmente colocaron el cuerpo en una bolsa de rafia de color gris y negro, y usted, Jorge Lucero, lo llevó hacia el monte autóctono que se encuentra al fondo de la propiedad, a una distancia aproximada de un kilómetro y medio hacia el sudeste, donde procedió a dejarlo semienterrado, tapado con la sábana de una plaza con motivos de Pokémon.

Finalmente, usted, Gutiérrez, negó reiteradamente la existencia de su hijo B.,

por el nombre G., por el apellido, y su paradero ante las autoridades, terceras

personas y familiares, aportando información falsa sobre el mismo”


Además, Lucero reconoció otros dos hechos delictivos que no se reproducen para preservar la intimidad de los menores sobrevivientes. 


Violencia de género


La madre de los niños, Romina Gutiérrez, no aceptó ir a juicio abreviado. Hasta donde se sabe, la estrategia de su defensa pasará por declararse ella misma víctima de violencia de género por parte de Lucero. Buscará apoyarse en denuncias que realizó en los últimos años e incluso una condena que su pareja cumplió por ese delito. 


Sin embargo, la propia familia de Romina considera que el hecho de que ella también haya recibido golpes no justifica que se los haya propinado a sus hijos,que no haya defendido a Benja de su padre y que haya negado su existencia ante la policía. Mónica, mamá de la imputada, reclama para ella también la pena de prisión perpetua. 


La palabra de los niños


Los menores sobrevivientes estuvieron representados en la audiencia por la abogada Ester del Valle Arrieta, del Ministerio Público de la Defensa. La profesional informó al juez que se les contó a los niños que se iba a hacer un juicio abreviado, con palabras adecuadas a su edad. También se les dijo que Lucero (como ellos llaman a su progenitor) permanecerá preso “hasta que sea viejo”. 


Los pequeños respondieron que estaban de acuerdo, que todo lo que les interesaba es que esté preso porque le tienen miedo. La abogada de la Defensoría de la Niñez, Adolescencia y Capacidad Restringida, Julieta Abaca Diambra, se expresó en igual sentido y detalló que los menores se encuentran contenidos y cuidados por su abuela. 


Mónica Gargiulo, la abuela materna que se hizo cargo de los pequeños, también estuvo presente en la audiencia. Optó por no manifestar nada, pero sí dijo estar de acuerdo con el proceso y señaló que lo entiende porque se lo explicó su abogado, Álvaro Zelarayán (h).


Los jueces Sergio Altamirano, Enrique Cacici y Fabián Rojas deliberarán durante el doble del tiempo previsto para los juicios abreviados, en vista de que la causa está declarada como “compleja” y ello los habilita a debatir durante cuatro días hábiles en lugar de dos. Deberán analizar si la aceptación que hizo Lucero, en presencia de su abogado, coincide con las pruebas aportadas por la fiscalía. Si declaran admisible el convenio, Lucero será condenado a perpetua y la sentencia quedará de inmediato firme, ya que el imputado renuncia al derecho de apelar. 

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