
De acuerdo con los datos obtenidos durante la investigación, si bien el ataque mortal habría ocurrido en la vivienda de la calle Juan del Campillo, los peritos detectaron que el rastro hemático en el lugar no es coherente con el proceso de descuartizamiento posterior, lo que refuerza la teoría de un traslado hacia la Villa Los Galpones como paso intermedio para ejecutar el resto del macabro plan.
En este marco, la fiscalía ha puesto el foco en la posible participación de un tercer individuo vinculado al entorno del principal sospechoso, a quien se conoce bajo los apodos de “el doctor” o “el cirujano”, cuya pericia técnica podría estar directamente relacionada con la manipulación del cuerpo de la joven de 14 años encontrada sin vida el 30 de mayo.
Paralelamente, los investigadores han comenzado a explorar con mayor profundidad la hipótesis de un ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico, sugiriendo que el móvil del crimen podría estar relacionado con el robo de estupefacientes por parte de Claudio Barrelier y sus allegados, una línea de investigación que cobra fuerza mientras se busca determinar las responsabilidades específicas de cada uno de los involucrados en el femicidio.