
El 23 de octubre de 2025, un estudiante universitario de 20 años oriundo de la provincia de Jujuy acudió a un bar ubicado en la intersección de avenida Gobernador del Campo y calle Justo de la Vega, en San Miguel de Tucumán, creyendo que iba a compartir una tarde de videojuegos. Sin embargo, la invitación pactada a través de las redes sociales con un sujeto conocido como "Lucas" era en realidad una trampa. Tras encontrarse en el lugar, la víctima fue guiada mediante engaños hacia el sector de unos monoblocks cercanos, donde lo aguardaban Facundo Leandro Rodríguez Lemoine y el resto de una banda criminal.

Una vez en el interior del complejo habitacional, los delincuentes acorralaron al joven, bloqueando cualquier posible vía de escape. En ese instante de extrema tensión, uno de los asaltantes extrajo un arma de fuego tipo pistola y se la apoyó directamente en el pecho, obligándolo bajo amenazas a entregar todo lo que llevaba consigo. Sin posibilidad de defenderse, la víctima cedió su teléfono celular, una billetera y su mochila, pero logró aprovechar un leve descuido de los atacantes para huir corriendo y pedir auxilio de inmediato al Sistema de Emergencias 911.
La rápida y efectiva intervención del personal de la patrulla motorizada capital permitió interceptar a los sospechosos a los diez minutos del asalto. En el operativo se logró recuperar intactos los bienes sustraídos y se procedió al secuestro de una motocicleta, cascos y la vestimenta utilizada para el atraco. Por este accionar delictivo, otros dos integrantes de la organización, identificados como José Ignacio Robles y Gabriel Farías Vega, ya fueron sentenciados a tres años de prisión condicional, mientras que un cuarto cómplice logró acceder a la suspensión del juicio a prueba.
Actualmente, la situación judicial más comprometida recae sobre Facundo Leandro Rodríguez Lemoine, cuyo juicio oral comenzó este martes 28 de abril. El individuo enfrenta severos cargos por robo doblemente agravado, por haber sido cometido con arma de fuego atenuada y en poblado y en banda. La pena requerida para castigar este accionar asciende a seis años de prisión efectiva, un requerimiento que toma especial fuerza al constatarse que el imputado ya cuenta con una condena previa de cinco años por otro asalto con arma blanca.