
Una nueva investigación científica sobre la Sábana Santa de Turín volvió a despertar el interés de la comunidad académica al aportar datos genéticos que apuntan a su posible paso por Oriente Medio. El trabajo analiza restos de ADN encontrados en el lienzo y fue realizado por un equipo de investigadores encabezado por el profesor Gianni Barcaccia, especialista en Genética y Genómica de la Universidad de Padua.
El estudio se basa en muestras previamente conservadas por el reconocido médico forense Pier Luigi Baima Bollone, quien en la década de 1980 afirmó haber identificado sangre humana del grupo AB en el Sudario. Baima Bollone participó también en la investigación actual, aunque falleció antes de que el artículo fuera publicado.
Los resultados confirman la presencia del haplogrupo H33, una línea genética frecuente en Oriente Próximo y particularmente común entre la población drusa, grupo que comparte vínculos genéticos con comunidades judías y chipriotas. Estos datos refuerzan la hipótesis de que la tela estuvo en contacto con poblaciones de esa región a lo largo de su historia.
Además del ADN humano, los científicos identificaron una amplia diversidad de microorganismos en el tejido. Entre ellos se encontraron arqueas halófilas, microorganismos que prosperan en ambientes con altos niveles de salinidad, lo que sugiere que la sábana pudo haber sido conservada o haber permanecido durante un tiempo en entornos similares a los que se encuentran cerca del Mar Muerto.
En conjunto, los investigadores consideran que estos resultados aportan nuevas pistas sobre el recorrido histórico del lienzo, indicando interacciones con distintas poblaciones y regiones a lo largo del tiempo. De esta manera, el estudio suma evidencia científica al debate sobre la posible autenticidad histórica de la Sábana Santa.