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A 24 años de la desaparición de María de los Ángeles Verón, su madre, Susana Trimarco, volvió a poner en palabras el dolor y la lucha que atraviesa desde 2002 con una carta abierta que se viralizó en redes sociales.
“Hija querida, hay fechas que no pasan, que se quedan latiendo en el alma como el primer día. El 3 de abril es una de ellas”, comienza el mensaje, en el que Trimarco reafirma que, pese al paso del tiempo, la ausencia de su hija sigue presente en cada aspecto de su vida.
En la carta, la referente en la lucha contra la trata de personas describe el camino que emprendió a partir de la desaparición de Marita. “Te nombro, te pienso, te busco. Y en esa búsqueda también encontré un camino: transformar el dolor en lucha, en fuerza, en algo que ayude a otros”, expresó.
También hizo referencia a su nieta, Micaela, a quien vinculó con la memoria de su hija. “Fuerte, valiente, creciendo. En ella también estás vos”, escribió, y agregó: “Tu historia nos enseñó a no rendirnos, a seguir incluso cuando todo duele”.
El mensaje cierra con una definición que sintetiza su lucha: “Hoy, como cada día, sigo de pie. Por vos. Por todas. Porque hay algo que nunca pudieron quitar: el amor de una madre… y la certeza de que te voy a seguir buscando siempre”.
Desde la Fundación María de los Ángeles, creada por Trimarco, también difundieron el mensaje y remarcaron: “Un 3 de abril que vuelve a doler. Un 3 de abril que también nos encuentra de pie. Porque hay vínculos que el tiempo no rompe y una lucha que sigue más viva que nunca”.

La publicación se da en un nuevo aniversario de un caso que marcó un antes y un después en la Argentina. Marita tenía 23 años cuando fue vista por última vez en 2002, tras salir de su casa en San Miguel de Tucumán rumbo a una consulta médica.
La investigación permitió exponer redes de explotación sexual y derivó en un juicio que concluyó en 2014 con condenas de entre 10 y 22 años de prisión para diez acusados por retención y ocultamiento agravado con fines de prostitución. Las penas comenzaron a cumplirse en 2017, cuando la sentencia quedó firme.
A pesar de estos avances judiciales, el paradero de la joven continúa siendo desconocido y la causa mantiene nuevas líneas de investigación.
En los últimos años surgieron pistas, entre ellas una posible localización en Paraguay que finalmente fue descartada. En paralelo, tomó fuerza una hipótesis vinculada a la existencia de una carpeta con fotos del cuerpo de Marita que habría sido utilizada como mecanismo de extorsión en una interna gremial.
Esta línea derivó en la imputación de dos sindicalistas y en nuevas medidas investigativas. Según el abogado de la querella, existen indicios de que ese material circuló entre distintos actores, aunque hasta el momento no fue hallado.
Actualmente, los investigadores avanzan con peritajes sobre dispositivos electrónicos y relevamientos en distintos puntos, incluyendo cementerios y registros de personas no identificadas.
A más de dos décadas de la desaparición, el caso de Marita Verón continúa vigente no solo en la Justicia, sino también en la memoria colectiva, como símbolo de un reclamo que persiste: conocer la verdad y lograr justicia plena.