
El secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Mario Argollo, fue el encargado de anunciar la decisión tras una consulta con los diferentes actores que integran el sector, aunque evitó brindar detalles específicos sobre el contenido de la iniciativa presentada al gobierno o confirmar si esta contempla el inicio formal de una instancia de diálogo directo con las autoridades centrales del país.
Esta advertencia surge en un escenario de creciente fragilidad política, donde las divisiones internas dentro de los sectores movilizados se hacen cada vez más evidentes, especialmente entre aquellos grupos leales al exmandatario Evo Morales, quienes mantienen una postura intransigente respecto a la continuidad de los cortes, y las facciones regionales que empiezan a expresar preocupación por el fuerte impacto económico que genera el cese de la circulación.
Mientras tanto, la Administradora Boliviana de Carreteras reportó que el conflicto mantiene operativos 52 puntos de bloqueo, siendo el departamento de Cochabamba el área más afectada al ser un nodo fundamental para la logística y el transporte de mercancías entre el occidente y el oriente. Por su parte, el dirigente Mario Argollo desestimó cualquier vínculo de la organización con actores políticos tradicionales, buscando desmarcar las protestas de supuestos intereses partidarios.