
La Legislatura de Tucumán marcó un avance en la conservación de la biodiversidad al declarar al tapir (Tapirus terrestris) como Monumento Natural Provincial, otorgándole el máximo grado de protección legal para asegurar su supervivencia y reintroducción en el ecosistema de las Yungas. Esta normativa, que prohíbe taxativamente la caza, captura o comercialización del animal, no solo busca reparar una deuda histórica con una especie extinta en la provincia desde hace ocho décadas, sino que también institucionaliza la investigación científica y la educación ambiental como pilares del desarrollo sostenible. La medida es el resultado de un esfuerzo coordinado entre el Estado provincial, investigadores y la Universidad Nacional de Tucumán, consolidando un nuevo paradigma donde los animales son reconocidos como seres sintientes y piezas clave para el equilibrio natural.
Desde la cátedra de Derecho de los Animales No Humanos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT, los profesores Fabricio Falcucci y Margarita Vázquez destacaron el impacto trascendental de la ley. En un comunicado los docentes subrayaron que “la sanción de esta norma representa mucho más que una medida aislada de preservación ambiental. Implica una decisión política, jurídica y cultural sobre el lugar que ocupan los animales y la biodiversidad en el futuro de Tucumán”. Asimismo, resaltaron que esta protección jurídica fortalece la lucha contra la caza furtiva y el avance sobre los hábitats naturales, señalando que el tapir es un regenerador vital del bosque.
Los profesores hicieron especial énfasis en que este avance no es un evento fortuito, sino el fruto de una labor interdisciplinaria. Al respecto, manifestaron que la aprobación de esta ley coloca a la provincia en sintonía con políticas globales de conservación y “envía un fuerte mensaje social sobre la importancia de la educación ambiental y del cuidado de los seres con los que compartimos la existencia en el planeta”. No obstante, advirtieron que el trabajo real apenas comienza: “Lejos de representar un punto de llegada, esta sanción marca el comienzo de nuevos desafíos vinculados a la preservación efectiva del hábitat, la educación ambiental y la construcción de una convivencia más respetuosa con la biodiversidad”.
Recuperar al eslabón perdido
La iniciativa, elaborada por la legisladora Adriana Najar, fundamenta la necesidad de esta protección en el rol ecológico único del tapir, conocido internacionalmente como el “arquitecto del paisaje”. En los fundamentos del proyecto, Najar explica que el animal es esencial para la dispersión de semillas y la estabilidad de los procesos naturales que sustentan a numerosas especies. Sin embargo, advierte que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo categoriza como especie vulnerable debido a su “baja tasa reproductiva, su prolongado período de gestación y su sensibilidad frente a factores adversos como la caza furtiva, la fragmentación del hábitat y la competencia con el ganado”.
La legisladora también destacó que la ley encuentra sustento en el Artículo 41 de la Constitución Nacional y en la Ley Nacional N° 22.351, que regula la figura de Monumento Natural para especies de valor excepcional. Najar resaltó en su escrito el compromiso de estudiantes y docentes que trabajaron en la propuesta desde el ámbito académico, al señalar que “este abordaje interdisciplinario garantiza un sustento científico y jurídico sólido para la medida propuesta”. Además, puntualizó que la recuperación del tapir tiene una relevancia socioeconómica, ya que al ser una “especie bandera y paraguas”, es capaz de promover el desarrollo del ecoturismo y generar beneficios para las comunidades locales.
Con este marco jurídico, Tucumán se une a provincias como Misiones, Chaco y Salta, apostando a que el regreso del tapir sea el motor de una nueva conciencia ambiental en todo el norte argentino.