
La libertad de Felipe Sosa, alias "El Militar", es un peligro para la investigación del homicidio de Érika Antonella Álvarez. Así lo entendió la fiscalía que dirige Pedro León Gallo y, por ese motivo, la Justicia ordenó ampliar el tiempo de prisión preventiva del imputado.
Sosa fue detenido en febrero de este año, cuando se determinó que Érica, de 25 años, había ido a su casa antes de morir. Luego, las cámaras de seguridad detectaron que "El Militar" salió de su vivienda con bolsas en el vehículo y condujo hasta Manantial Sur, donde fue hallado el cuerpo de la joven. Está acusado de ser el autor del homicidio

Además de él, están detenidos Nicolás Navarro Flores (37) y Jorge Orlando Díaz (40), alias “Chicho”, acusados de encubrimiento agravado en la causa por el femicidio. Este miércoles 27 de mayo, en vista de que se vencía el plazo de la prisión preventiva, la auxiliar fiscal Carolina Brito pidió que se prorroguen.
"Los riesgos procesales no solo se mantienen vigentes, sino que además se han robustecido”, explicó la investigadora sobre la situación de Sosa. “Estamos ante un femicidio con la pena más severa, que es la prisión perpetua, cometido con extrema brutalidad y con intervención de varias personas”, sostuvo.
Sobre Navarro Flores, además, resaltó que declaró en dos oportunidades y que hasta “confesó” haber colaborado con el imputado por el crimen. Según la fiscalía, contó que el 7 de enero recibió llamados de Sosa, fue hasta su domicilio y lo vio con una pala y tierra en las uñas. Más tarde, agregó, recibió bolsas negras y un celular, y una caja con estupefacientes.
Brito mencionó además que en su segunda declaración en la fiscalía, Navarro Flores contó cómo se comunicaba “en código” con Sosa y cómo le ofreció un galpón desocupado para ayudarlo con el ocultamiento relacionado con el hecho.

Sobre el otro imputado por encubrimiento, “Chicho” Díaz, la Fiscalía consideró acreditado que estuvo en la casa de Sosa el 7 de enero por la tarde a bordo de una camioneta de la empresa “Mundo Limpio”. Según la fiscalía, “colaboró con el ocultamiento del cuerpo, la desaparición del teléfono de la víctima y la limpieza del lugar”.
Todo ocurrió el 7 de enero de este año, cuando Sosa recibió a la joven con la que mantenía una relación en su casa y, de acuerdo a la hipótesis fiscal, la mató a golpes en la cabeza y luego arrojó sus restos en un descampado.
La auxiliar Brito anticipó que todavía resta analizar celulares secuestrados, cámaras de seguridad, líneas telefónicas y abrir una caja fuerte hallada en un galpón vinculado a Sosa.
También deben completarse las pericias genéticas sobre restos biológicos (saliva y pelo) encontrados en cintas, bolsas, y en la vivienda y la camioneta de Sosa.