
Tendecia de Noticias.-
Samir Kaver, el policía que mató a Nicolás Díaz el domingo por la mañana en Villa Angelina, pidió perdón a la familia de la víctima y aseguró que no tuvo intención de disparar el arma que le quitó la vida. Pese a ello, quedará en prisión preventiva al por cinco meses.
Esta mañana, en una audiencia ante el juez Federico Moeykens, el Ministerio Público Fiscal lo acusó por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. Y reveló qué dijeron los testigos del hecho: las dos mujeres que estaban con él y una testigo menor de edad que vio todo.

De acuerdo a lo que reconstruyó la Unidad Fiscal de Homicidios, Kaver y las dos mujeres habían salido de noche y, luego, fueron a un “after” en el barrio La Bombilla. Al terminar, ya de día, se dirigieron a Villa Angelina para seguir bebiendo. Las jóvenes bajaron de la moto en la esquina de Ayacucho y Pasaje Bazán de Laguna y le pidieron a Kaver que no fuera él a comprar más bebidas para no dejarlas solas.
El acusado accedió, sacó su arma y se la dio a una de las jóvenes para que la tenga, por precaución. Se alejó de ellas y le fue a pedir a un conocido que vaya a comprar bebidas. Mientras tanto, las jóvenes quedaron en la esquina, una con el arma en la mano. En ese momento, de acuerdo a su relato, se acercó la víctima, Nicolás Díaz, para charlar de manera amable.
Al ver el arma en manos de una de las jóvenes, Díaz se la pidió y comenzó a explicarles cómo debía ser guardada. En ese momento, el policía Kaver se acercó al trío y tomó su arma. Según la fiscalía, fue él quien la cargó y la remontó. Ambos comenzaron a charlar sobre la pistola y en ese momento se escuchó el disparo, que dio en el rostro de Díaz.

Una de las jóvenes aseguró que no vio a Kaver apuntar contra Díaz, pero la otra dijo que sí. De todas maneras, la auxiliar Carolina Brito (siguiendo instrucciones del fiscal Pedro Gallo) calificó el hecho como homicidio agrevado por el uso de arma de fuego y pidió formalmente la imputación del ahora ex policía (fue cesanteado tras el hecho).
Además, pidió que quede en prisión preventiva y el juez aceptó por 62 días. La acusación entendió que la actitud posterior del imputado demostró falta de compromiso con la investigación. Abandonó a la víctima y no le prestó asistencia, tal como era su obligación por ser funcionario policial. Además, fue a su casa y se cree que puso a lavar la ropa que llevaba puesta, porque fue hallada húmeda en el lavarropas. Finalmente, en su domicilio y en otro de la par, secuestraron municiones de diversos calibres y marihuana.
Kaver pidió perdón a la familia de Díaz, aseguró que él era su amigo y que todo fue un accidente. Sin embargo, el padre de la víctima rechazó sus palabras.